Crónicas Baficianas (parte 3)

En la Sección Trayectorias del 27° Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) se exhibió «The Loneliest Man in Town» de Tizza Covi y Rainer Frimmel (ambos codirectores, responsables de filmes tales como «La Pivelina» y «Míster Universo»), una muy agradable sorpresa que generó gran empatía en los espectadores.

La película venía precedida de un boca en boca importante tras su presentación en la edición de este año del Festival Internacional de Cine de Berlín.

El punto de partida es el músico de blues Al Cook, último inquilino en un edificio en Viena a punto de ser demolido, que se niega a firmar el desalojo. El protagonista, que aceptó filmarse a sí mismo en una propuesta que cabalga entre el documental y la ficción, resiste a la destrucción pero de sí mismo, reivindicando para sí su cultura, su bagaje musical, sus vinilos, su adorado ídolo Elvis Presley.

Es así que acompañaremos a Al en su segundo proceso de vida a sus gloriosos 80 años, preservando (se) un espacio vital en Memphis y en Mississippi rodeado de sus afectos más cercanos.

Este querible ser, que parece escapado de una película de Wim Wenders, nos enseña que a su edad todavía todo es posible y queda tanto por descubrir.

De la Competencia Internacional, «Sorella di Clausura» de Ivana Mladenovic se adentra en las obsesiones de Stela, una mujer de mediana edad, por un músico balcánico. La narrativa acompaña a esta fan en su viaje a Bucarest en 2008 registrando su esperanza que luego troca en decepción en el contexto de la crisis de ese país.

La trama, que fue inspirada en un manuscrito autobiográfico de una amiga de la directora, nos conduce a una propuesta satírica con toques de melodrama. La insatisfacción como motor central de vida es retratada con toques zumbones de humor negro, en un papel de gran riesgo actoral para Katia Pascariu (ganadora del premio a la mejor actriz de la sección, repitiendo el ya conseguido en Locarno).

Continuando con la misma sección, mencionamos «Nosso Segredo» de la directora, guionista y actriz brasileña Grace Passó. El film está basado en la versión teatral «Amores Surdos» («Amores Sordos») del año 2006, cuya dramaturgia le pertenece.

La acción transcurre en Belo Horizonte, donde una familia afro brasileña lidia con las consecuencias de un duelo no elaborado. Ese duelo, tan conectado a lo sensorial y a lo personal e íntimo, tramita en forma de fantasmas simbólicos para uno de sus integrantes, aproximándose a un grado de realismo mágico, hasta que poco a poco ese sentimiento se instala en el corazón de la casa, apropiándose de la sensorialidad del resto.

Plena de simbolismos y de relaciones muy potentes, esta película, en la que lo no dicho por momentos es más fuerte que lo expresado, logra plasmar una intensidad vincular con momentos notables.

En la Sección Rescates tuve el privilegio de ver «Idiocracy» del año 2006, dirigida por Mike Judge, con guion de este último y de Etan Cohen, un film de culto que parece haberse adelantado 20 años a su tiempo, con unos jovencísimos Luke Wilson y Maya Rudolph.

El hilarante planteo nos instala en un universo futuro, dentro de 500 años, en el que nuestro héroe (Wilson) parece despertar, encontrando una sociedad mucho más idiota e ignorante que la que dejó, en la que con un coeficiente de inteligencia medio parece superar a todos sus habitantes.

Basta mirar a nuestro país y a los lengüetazos que nuestro Presidente le pega a su objeto de culto colonizador y a los valores que ambos intentan imponer, para darnos cuenta que todo intento por ridiculizar y exponer de manera grotesca la realidad nacional de ambas naciones es poco. La idiotez ya nos gobierna y, al salir del estado de conmoción humorística que nos perdura unos segundos después de ver el film, entramos en un estado de pánico de grandes proporciones.

Claire Denis es ya una abonada del festival, y su más reciente film no podía estar ausente de esta nueva edición en la Sección Trayectorias.

«Le Cri des Gardes», su título en francés, algo así como «El Grito de los Guardias», una expresión que alude a los cánticos de alerta que intercambian los centinelas nocturnos para confirmar que todo está bajo control, expresión esta que guarda una doble connotación, ya que la acción transcurre en África Occidental y Alboury viene a reclamar el cuerpo de su hermano muerto en circunstancias extrañas.

Basada en la obra teatral de Bernard Marie Koltés, el film no puede despegarse de una cierta teatralidad que encierra el ya de por sí sórdido escenario de un proyecto en construcción. Son apenas cuatro los personajes que transitan por este momento de decisión nocturno hasta la madrugada, para resolver esta demanda y sincerar la desaparición de un obrero de la construcción.

Es el intercambio entre el capataz Horn (Matt Dillon) y Alboury (Isaac de Bancholé), ambos a uno y otro lado de la cerca, el segmento más interesante del film, cuyas réplicas aluden al reclamo y a la negación, al colonialismo opresivo y al intento de reivindicación.

De China es nuestra próxima película, de Competencia Internacional, su título es «Linka Linka» de la realizadora tibetana Kangdrun (la película obtuvo una mención especial en fotografía otorgada por la ADF).

Esta sensible pieza audiovisual desarrolla el retorno de Samgyi a Lhasa para filmar retratos y retazos de su infancia, en particular algunos veranos de su infancia y adolescencia y su relación con su mejor amiga de ese entonces, Lhamo, a quien recupera en el tiempo presente.

La propuesta es un coming of age nostálgico y glorificador de un pasado vívido y pletórico en el que las sensaciones eran intensas y los vínculos parecían indestructibles, colocando siempre a la familia en un lugar central. Es como si esos jardines (los linkas a los que alude el film) se hubieran abierto para el recuerdo.

El español José Alayon nos obsequia su último opus, «La Lucha» también de Competencia Internacional y ganadora del Premio Especial del Jurado. En él retrata a un padre y una hija, luchadores profesionales canarios que intentan elaborar la muerte de la madre y esposa, de igual profesión.

Rodada con actores no profesionales en un híbrido docu-ficcional, la sinergia que se establece entre los personajes, la emocionalidad sin subrayados que surge entre ellos y su angustioso y nostálgico transcurrir traspasan la pantalla.

Cultores de la lucha tomada como la reivindicación de una comunidad en la militancia activa de esta dedicación, las vidas de ellos se constituyen como objeto final de esta pasión y la cámara lo va registrando, penetrando en sus vidas y en sus almas, y proyectando estos enfrentamientos durante un campeonato.

Ganadora del Premio al mejor film en Competencia Internacional está «Hair, Paper, Water…» de Nicolas Graux y Minh Quy Truong, tal vez constituya el tipo de documental más clásico, bellamente filmado, sin grandes irrupciones ni sorpresas, más que el hecho de un transcurrir pacífico sobre una anciana que transita sus recuerdos mientras intenta preservar su lengua original como legado para sus nietos.

Entre recuerdos, vivencias y la repetición de palabras en lengua Ruc, el film se erige como una preservación de la cultura popular y su transmisión intergeneracional. Lo sensorial se apodera del relato y es, tal vez, desde esa ósmosis silenciosa, que abuela y nieto se conectan, desde un desplazamiento en bote o desde la irrupción en una cueva.

Otra de Competencia Internacional es «The Son and The Sea», ópera prima de la directora Stroma Cairns, que indaga en la vida inútil y sin sentido que nuestro protagonista Jonah tiene, hasta que decide con un amigo refugiarse en la cabaña de una tía materna en la costa escocesa para, tal vez, poder encontrarse a sí mismo.

El paisaje se cuela en su cuerpo y, de alguna manera, le provoca una introspección de la mano de un muchacho sordo que le hace descubrir empatías ocultas y solidaridades no del todo visibles, tornándolo más introspectivo y más afable, encontrando una nueva forma de vincularse con su tía, internada con Alzheimer, a través de un nuevo lenguaje.

El ajustado guion logra que con pocos y contundentes diálogos prevalezcan las sensorialidades implícitas y que el paisaje costero logre delinear esos cuerpos ávidos de cambios.

Finalmente, la película de Clausura, que se estrenará además en breve en salas es «Letras Robadas» («Power Ballad») de John Carney («Once», «Sing Street», «Begin Again»), una simpática obra sobre canciones que une a una estrella del pop con un cantante de bodas, interpretados con eficacia por Nick Jonas y Paul Rudd («Ant Man»), respectivamente.

El argumento es simple: en una fiesta de casamiento coinciden Rick (Rudd) y Danny (Jonas) y, luego de su finalización, ambos comparten canciones, experiencias y alcohol, como resultado de lo cual Danny se apropia de una canción vieja, inconclusa e inédita de Rick y la hace un hit.

El film sigue los intentos de Rick por recuperar la autoría de esta canción y el reconocimiento económico que ello supone. Por ahí descolla también, como el amigo todo terreno de Rick, el actor Peter MacDonald, coguionista del film. Es una comedia realizada con destreza narrativa y progresión muy fluidas. El estreno en salas será el próximo 11 de junio.

Continuará…