Tras el fin del franquismo en 1975, tomando como contexto la llamada «movida española» y la vertiente libertaria del punk, el cineasta español, un verdadero kamikaze para la época, narra su historia «Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón» reflejando con real y descarado atrevimiento las distintas aristas represivas de una sociedad.
Una producción underground que duró aproximadamente dos años por la falta de presupuesto, y sin permisos de rodaje en la vía pública. El relato secuencial, pensado auténticamente y bajo un compromiso ideológico, cuenta con personajes caricaturescos que parecieran haber salido de una historieta en donde cada recuadro aparece en tanto superhéroes como antihéroes, una mezcla de elementos dispares buscando impresionar a través de expresiones exacerbadas, acumulación de objetos, colores estridentes, exposiciones sexuales, violencia, placeres sin tabúes y abuso de poder. Todo dentro de un intenso paisaje bullicioso. Ya en su «carátula» la película presenta los títulos e ilustraciones sugiriendo una idea de expresividad desmesurada.
Pepi (Carmen Maura), luego Luci (Eva Siva) y más tarde Bom (Alaska) se unen para contar una misma historia fantástica, pero especialmente subrayando una venganza y por sobre todo una liberación. La primera sería la subversiva, la segunda la sumisa y la tercera podría considerarse una fusión de las dos anteriores. Bom es la chica punk que va a terminar sirviendo a Luci (quien controversialmente desea que su marido policía la golpee a patadas como símbolo de satisfacción) y Pepi la transgresora, es en primera y última instancia una gran observadora, ella misma lo expresa literalmente cuando se esconde detrás de una esquina.
Un fotograma casi exactamente igual proyectado ocho años después en «Mujeres al borde de un ataque de nervios» -obra de culto del director y la cual ya no se asemeja a un boceto sino a un impecable tecnicismo cinematográfico- cuando el personaje de Carmen Maura, su musa inspiradora, también se oculta y observa detrás de una esquina. Una impronta que va a trazar a lo largo de su filmografía. Tanto «Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón» (1980) como «Mujeres al borde de un ataque de nervios» (1988), escritas y dirigidas por Pedro Almodóvar, comparten el protagonismo femenino absoluto, ambas películas ambientadas en Madrid, mostrando una visión particular de la ciudad, plasmando dramatismo, humor desfachatado y sátira. Ambas obras delimitan en un mismo universo.
Mujeres dueñas de su propia soledad, mujeres que luchan contra la adversidad, mujeres marginadas, fuertes, complejas, resilientes, mujeres madres, amantes, amigas, hijas, mujeres libres en su sexualidad, mujeres que resisten.
A lo largo del cine de Almodóvar, las mujeres han tenido un rol central en sus narraciones y en el concepto de sus películas.