Escrítica N°11: empapados de Halloween, gore y splatter
Para celebrar la festividad ya globalizada de Halloween se trabajó sobre películas con una fuerte presencia del gore y del splatter.
Para celebrar la festividad ya globalizada de Halloween se trabajó sobre películas con una fuerte presencia del gore y del splatter.
«Audition» puso el foco en el terror japonés después de «Ringu», donde el trauma y el abandono se enfocan en la relación de pareja.
En 2003, el músico Rob Zombie y un fanático del cine de terror estrenaron la ópera prima “La casa de los 1000 cuerpos”.
En «Re-Animator», la antigua epopeya por la inmortalidad se reduce al sótano y a la morgue de la Universidad Miskatonic.
“Why Don’t You Just Die!” indaga cuánto puede estirar la convención de que la sangre deje de anunciar tragedia y sea parte de la decoración.
Halloween, aparte de ofender a algún que otro ortodoxo religioso, sirve de excusa para ver puro cine de terror durante casi un mes.
«Plaga zombie» de Hernán Sáez y Pablo Parés parece llevar esa relación entre el terror y la amistad hasta sus últimas consecuencias.
«Planet Terror» lleva a zombis, cuerpos mutilados, sangre, experimentos y humor negro sin disimulo su condición de artificio cinematográfico.
Filmada artesanalmente durante fines de semana, “Mal gusto” (1987) expuso a un apasionado e irreverente joven de 25 años: Peter Jackson.
Presentamos la segunda parte de un grupo de textos que analizan una serie de películas a partir de una crítica hecha un tiempo atrás.
La Piscina (2003) de François Ozon nos presenta un thriller erótico para pensar el proceso creativo como un misterio fascinante.
En 1990 llegó “La caza al octubre rojo”, la adaptación de su primera novela homónima del personaje, a cargo de John McTiernan.
Hay algo sospechoso en la felicidad de los Bartel incluso antes de que «La mano que mece la cuna» (1992) encuentre una razón para destruirla.
En «Cronos», el realizador Guillermo Del Toro orquesta una historia de horror corporal, dependencia y desafío a la muerte.
Sidney Lumet volvió al terreno judicial con “El veredicto” (1982), que hoy podemos considerar también como un clásico.