En una nueva edición del consultorio de salud de Clínica Migrante, el psicólogo y especialista en población migrante y refugiada, Marco Ánex, analizó el impacto psicológico que generan los desastres naturales, especialmente en quienes viven lejos de su país de origen. Durante la entrevista en Latidoamérica, reflexionó sobre la necesidad de fortalecer las redes comunitarias, evitar la sobreexposición a las noticias y comprender que pedir ayuda psicológica es un acto de cuidado y debe priorizarse.
Con motivo de la emergencia humanitaria provocada por los recientes desastres naturales que afectaron a Venezuela, Latidoamérica dedicó una nueva edición de Clínica Migrante a abordar un aspecto que suele quedar relegado durante las crisis: la salud mental.
La resiliencia del pueblo venezolano merece no solo solidaridad sino, también, una mirada crítica y responsable sobre las consecuencias emocionales que atraviesan quienes permanecen en el territorio afectado y quienes viven la tragedia desde la distancia. La salud mental cada vez se hace más necesaria y tendría que ser un derecho y no un privilegio.
Los desastres naturales reactivan el desamparo humano
Marco Ánex explicó que la asistencia en salud mental resulta fundamental porque ayuda a prevenir que las experiencias traumáticas se conviertan en secuelas psicológicas prolongadas. Según el especialista, el ser humano nace en un estado de completa dependencia y vulnerabilidad, por lo que la necesidad de un otro que sostenga y contenga forma parte de nuestra estructura emocional desde el comienzo de la vida.
«Cuando ocurre una catástrofe natural, ese mundo relativamente estable que cada persona construyó se rompe. Aparecen la ansiedad, la angustia y lo traumático, y también se reactiva esa necesidad primaria de sentirnos contenidos por alguien», señaló.
En ese sentido, explicó que una primera intervención psicológica busca evitar la cronificación del trauma, favorecer que las personas puedan hablar sobre lo ocurrido y ofrecer información clara sin revictimizarlas. Posteriormente comienza un segundo proceso terapéutico destinado a elaborar las pérdidas materiales, afectivas y simbólicas que deja una tragedia.
El rol de la comunidad: una de las principales herramientas de cuidado
Consultado sobre cómo acompañar a familiares o amigos que atraviesan una situación de crisis desde la distancia, Ánex destacó que uno de los recursos más importantes es fortalecer el tejido comunitario. Puso como ejemplo la respuesta de las organizaciones venezolanas, que rápidamente comenzaron a coordinar acciones solidarias dentro y fuera del país. «Organizarse colectivamente también es una manera de procesar el dolor y darle sentido a lo que está ocurriendo», afirmó.
No obstante, recordó que cada persona vive el trauma de manera distinta. Por ello recomendó ofrecer ayuda sin presionar. «Lo importante es decirle a la persona: ‘Si necesitás hablar, estoy’. Y si no quiere conversar, simplemente ofrecer compañía. A veces necesita estar acompañada, aunque no quiera decir una palabra».
Primeros auxilios psicológicos: escuchar antes que intervenir
Durante la entrevista, se abordó el concepto de Primeros Auxilios Psicológicos, una estrategia utilizada internacionalmente en situaciones de desastre. Ánex aclaró que no se trata de realizar terapia sino de brindar acompañamiento inmediato. Explicó que, por ejemplo, frente a una persona que atraviesa un ataque de pánico, una pregunta sencilla puede marcar la diferencia: «¿Necesitás espacio o preferís que te tome la mano?». La respuesta dependerá de cada individuo. «Hay personas que necesitan contacto físico y otras que necesitan distancia. Lo importante es permanecer allí acompañando».
El psicólogo advirtió, además, que muchas veces quienes intentan ayudar también se angustian al no saber cómo actuar. «En realidad, sostener y escuchar suele ser mucho más valioso que intentar hacer grandes intervenciones».
El impacto de las redes sociales y los algoritmos
Uno de los temas que despertó especial preocupación fue la exposición constante a imágenes e información durante las emergencias. El rol de los medios de comunicación y de las redes sociales durante estas coberturas, recordando lo ocurrido durante la pandemia. Ánex explicó que el funcionamiento de los algoritmos puede incrementar significativamente los niveles de ansiedad. «He tenido pacientes venezolanos a quienes les recomendé reducir el tiempo de exposición a las noticias. Los algoritmos privilegian el contenido más impactante y eso hace que la persona permanezca atrapada en un estado permanente de alerta».
El especialista señaló que el exceso de información favorece el sobre pensamiento, altera el descanso y genera un círculo de ansiedad difícil de romper. Por ello recomendó limitar el consumo de noticias a no más de 15 o 30 minutos diarios, consultar únicamente fuentes oficiales u organismos especializados como Cruz Roja y evitar la difusión de noticias falsas, frecuentes durante este tipo de emergencias.
La culpa de estar lejos
Otro de los aspectos abordados fue el sentimiento de culpa que muchas personas migrantes experimentan cuando una tragedia ocurre en su país de origen. Ánex propuso resignificar ese lugar. «A veces estar afuera también es una oportunidad para sostener a quienes permanecen allí». Recordó que muchas familias pudieron atravesar situaciones críticas gracias a los familiares que emigraron y pudieron enviar ayuda económica. «Si uno logra transformar esa culpa en una forma concreta de ayudar, ese proceso también puede resultar terapéutico».
La incertidumbre y los duelos sin despedida
Uno de los momentos más sensibles de la entrevista estuvo dedicado a las personas desaparecidas tras los desastres naturales. El psicólogo explicó que la imposibilidad de encontrar los cuerpos genera un nivel muy elevado de incertidumbre. «Todas las culturas tienen rituales para despedir a quienes mueren. Cuando no existe esa posibilidad, el duelo se vuelve mucho más complejo».
Anex indicó que, aunque el paso del tiempo reduce la esperanza de hallar sobrevivientes, también permite comenzar lentamente un proceso de aceptación.
Para quienes viven solos en el país de destino, recomendó fortalecer las redes sociales y comunitarias, participar en espacios religiosos si forman parte de sus creencias y acudir a profesionales de salud mental cuando sea necesario.
Migrar después de una catástrofe
Se abordó la relación entre cambio climático, movilidad humana y salud mental. Las migraciones provocadas por desastres naturales forman parte de la historia e impacta emocionalmente abandonar el territorio después de una tragedia. El psicólogo explicó que actualmente el cambio climático constituye una de las principales causas de desplazamiento humano.
Sin embargo, aclaró que no todas las migraciones responden al mismo proceso psicológico. Existen personas que deciden irse porque ya no desean volver a vivir una situación semejante y otras que parten obligadas, aunque continúan deseando regresar. «Cuando alguien migra porque ya decidió no volver, el duelo suele elaborarse de una manera distinta que cuando la persona quisiera regresar, pero no puede». En ambos casos, el trabajo terapéutico consiste en reconstruir simbólicamente la idea de hogar.
No se trata únicamente de encontrar una vivienda sino de recuperar aquello que daba sentido a la vida anterior -costumbres, vínculos, paisajes, actividades- e intentar recrearlo gradualmente en el nuevo lugar.
Redes de apoyo disponibles para venezolanos en Argentina
Durante el cierre de la entrevista, el especialista compartió distintos espacios donde las personas venezolanas pueden solicitar asistencia psicológica y orientación: Cruz Roja, que desplegó equipos de ayuda y brinda información oficial; Psicoven, red de psicólogos venezolanos que ofreció Primeros Auxilios Psicológicos; FOCVA, organización que reúne distintas asociaciones venezolanas; Servicio Jesuita a Migrantes, que ofrece atención psicológica gratuita para personas migrantes y refugiadas; la línea 135 de atención en salud mental; los servicios de guardia hospitalaria para quienes presenten ataques de pánico, pensamientos intrusivos, insomnio prolongado, alucinaciones u otras situaciones de urgencia.
Asimismo, recomendó que todas las personas conozcan previamente cuál es el hospital de urgencias más cercano a su domicilio para actuar rápidamente en caso de necesitar asistencia.
La resiliencia también se construye pidiendo ayuda
En el cierre de la columna, se remarcó que la salud mental continúa siendo percibida por muchas personas como un privilegio y no como un derecho.
Insistimos en la importancia de generar espacios de información y prevención dentro de la comunidad migrante.
Marco Ánex concluyó destacando la enorme capacidad de organización y resiliencia que caracteriza a la población venezolana, aunque recordó que no es necesario esperar a una crisis para solicitar ayuda profesional. «No hace falta llegar al límite. Si una persona siente tristeza, pensamientos recurrentes o angustia, ya puede pedir atención. Buscar ayuda también forma parte del cuidado de la salud mental».
Desde Latidoamérica, el espacio Clínica Migrante continúa promoviendo el acceso a información especializada con el objetivo de acercar herramientas que fortalezcan el bienestar emocional de las comunidades migrantes y refugiadas, especialmente en contextos de crisis donde la escucha, el acompañamiento y las redes de apoyo resultan tan importantes como cualquier otra forma de asistencia.
Prolífica. Insobornable ante la adversidad. Campesina colombiana de nacimiento y citadina por elección. En proceso de formación periodística y humana. Siempre apoyando las luchas justas. Partir de cero implica arriesgarse, decidir, seguir, avanzar y saber que se puede más.