Premios Nobel: optogenética y neutrinos

Esta semana, el Instituto Karolinska de Estocolmo y la Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgaron los Nobel de Medicina y Física por la investigación sobre optogenética y neutrinos, respectivamente.

En el primer caso, el premio de 1 millones de euros recaen en los psiquiatras y neurólogos Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel, «por el descubrimiento de un interruptor molecular para las células nerviosas», que podrían permitir avances en investigaciones y desarrollo de tratamientos de trastornos neurológicos y sensoriales, tales como Parkinson y epilepsia.

Todo comenzó cuando, en los 2000, los alemanes Hegemann y Nagel analizaron y descubrieron que algas unicelulares nadaban hacia la luz. Esto posibilitó el hallazgo de una proteína (canalrodopsina) en la superficie de la célula que, al iluminarse con luz, abre un canal y los iones cargados fluyen hacia el interior, lo que da por resultado un pulso eléctrico. El siguiente paso fue del estadounidense Deisseroth, que introdujo el gen de dicha proteína en neuronas de ratas y obtuvo activar señales nerviosas.

Esto «reveló los circuitos neuronales que controlan recuerdos, sentimientos y comportamientos específicos relevantes para los trastornos neurológicos y psiquiátricos», celebraron en el Comité Nobel, ya que «la optogenética ofrece oportunidades para mapear el cerebro» y lograr avances en el área de la visión, completó Per Svenningsson, presidente de la organización. «Sentaron las bases de una nueva era en la neurociencia», expresaron.

Atravesados por neutrinos

Por otra parte, este martes el científico Francis Halzen recibió el Nobel de Física «por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube, y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico». Los neutrinos son partículas -en su mayoría generados por el Sol- que penetran la materia y atraviesan nuestro cuerpo constantemente (específicamente, 100 billones de neutrinos por segundo). Curiosamente, en 2025 se detectó un neutrino de origen desconocido.

Precisamente, IceCube es un cubo de un kilómetro por lado ubicado por debajo de la superficie en el Polo Sur en la Antártida, que contiene filas con 5.000 detectores de estelas de neutrinos y que captan el destello azul que se origina cuando estos rompen la velocidad de la luz en el hielo (fenómeno llamado luz Cherenkov).

Financiado y liderado por 14 países, con un gran porcentaje proveniente de Estados Unidos, la administración encabezada por Donald Trump intentó recortar el presupuesto al 50% para la continuidad de este proyecto, pero el Parlamento rechazó la propuesta, garantizado al menos hasta 2031.

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