«Minotauro»: los gritos del silencio

El jueves 22 de octubre comenzó una nueva edición del Mubi Fest, un evento que se desarrolló hasta el domingo 25 y del que tuvimos la oportunidad de participar en su función de apertura.

La película seleccionada para abrir el evento fue «Minotauro» del galardonado cineasta ruso Andréi Zviáguintsev, responsable de títulos como «El regreso» y «Leviathan». Ganadora del Gran Premio del Jurado en la última edición del Festival Internacional de Cine de Cannes, «Minotauro» propone una reinterpretación de «La mujer infiel» (1969) de Claude Chabrol. Algo que ya había hecho Andrian Lyne con su película «Infidelidad» del año 2002.

En esta oportunidad, Zvyagintsev traslada el conflicto matrimonial a un contexto político contemporáneo, más precisamente al de la guerra entre Rusia y Ucrania. La historia sigue a un empresario que debe enfrentarse a dos situaciones particularmente complejas, en las que la tensión se vuelve prácticamente asfixiante. Por un lado, recibe la orden de las altas esferas del poder político de seleccionar empleados para enviarlos al frente de batalla. Por el otro, se encuentra atrapado en un matrimonio frío y distante, sobre el que comienza a proyectarse la sombra de una infidelidad por parte de su esposa.

Estamos ante una película de ritmo pausado, con escasez de diálogos prolongados. Y lo cierto es que tampoco necesita demasiados. Las interpretaciones son tan sólidas y comprometidas que permiten comprender las emociones y motivaciones de los personajes sin necesidad de recurrir a grandes monólogos explicativos. En este aspecto, las palabras quedan reducidas a lo justo y necesario, una decisión que potencia la elegancia de su puesta en escena, una característica distintiva del cine de Zvyagintsev que puede reconocerse a lo largo de toda su filmografía.

En cuanto al conflicto moral que atraviesa el protagonista respecto del destino de sus empleados, el director aprovecha esta situación para desarrollar una mirada profundamente antibelicista. A través de la construcción de escenas cargadas de tensión e incomodidad, Zvyagintsev deja entrever su descontento con la política del gobierno ruso frente a la guerra. Lo hace sin recurrir a discursos explícitos ni a subrayados innecesarios, confiando plenamente en la fuerza de las imágenes para transmitir lo que pretende.

A pesar de superar las dos horas de duración, «Minotauro» consigue mantener un interés prácticamente hipnótico gracias a la manera en que Zvyagintsev desarrolla sus conflictos. Lo que inicialmente parece ser un drama de tono muy medido, donde las tensiones se acumulan de manera silenciosa, termina dando un giro inesperado hacia los terrenos del thriller y el suspenso. Es justamente en ese cambio de registro donde la película alcanza algunos de sus momentos más inquietantes, especialmente porque nos coloca frente a una contradicción moral imposible de ignorar: somos plenamente conscientes de que el protagonista ha cometido un acto criminal y, sin embargo, nos descubrimos deseando que no sea atrapado. Una situación tan incómoda como fascinante.

Filmada en Letonia y de producción mayoritariamente francesa, fue seleccionada para representar a Francia en la próxima edición de los Premios Oscar, dentro de la categoría de Mejor Película Internacional.

«Minotauro» está dirigida por Andréi Zviáguintsev y cuenta con las actuaciones de Dmitriy Mazurov, Iris Lebedeva, Boris Kudrin, Yuriy Zavalnyouk, Varvara Shmykova y Vladimir Friedman. Ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2026, tuvo su estreno argentino el 22 de octubre, en la función de apertura del Mubi Fest, y llegará comercialmente a los cines el 19 de noviembre.

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