En «Moscas» (2026), que se puede ver por la plataforma de Mubi, el director mexicano Fernando Eimbcke construye una historia sencilla en apariencia, pero profunda en los temas que aborda.
A través del encuentro entre Olga, una mujer solitaria y de carácter difícil, y Cristian, un niño que atraviesa una situación familiar dolorosa, la película reflexiona sobre la soledad, la infancia, la enfermedad y la posibilidad de establecer vínculos con personas muy diferentes a nosotros.
Uno de los aspectos más interesantes de la película es la manera en que aborda el sufrimiento sin subrayados. La historia avanza a través de situaciones cotidianas, silencios, pequeños gestos y momentos de humor. De esta forma, el director consigue mostrar cómo dos personas que parecen no tener nada en común pueden comenzar a comprenderse y modificar, poco a poco, su manera de relacionarse con el mundo.
También resulta significativo el uso del blanco y negro, que acompaña el tono austero y melancólico del relato. La puesta en escena y el cuidado de los detalles permiten que los espacios y los silencios tengan tanta importancia como los diálogos. Además, el contraste entre la personalidad reservada de Olga y la curiosidad de Cristian genera momentos de tensión, ternura y humor.
Uno de los mayores logros de «Moscas» es que encuentra una dimensión humana en situaciones aparentemente insignificantes. La película invita a pensar en cómo la soledad puede convertirse en una forma de protección, pero también en una barrera que nos impide acercarnos a los demás.
La mayor fortaleza de «Moscas» está en la construcción de sus personajes y en la forma sutil en que muestra la posibilidad de encontrar compañía y empatía en medio de las dificultades cotidianas.