La figura de María Gabriela Epumer en el rock nacional quedó trunca, su fallecimiento a los 39 años dejó un camino a medio transitar después de dos discos solistas. Su corta y larga trayectoria fue desde Viudas e Hijas de Roque Enrroll y colaboraciones varias con otros nombres propios importantes de la escena entre las décadas de 1980 y 2000, como por ejemplo Charly García, Luis Alberto Spinetta, entre otros y otras.
«Perfume», además de ser el título de su segundo y último disco solista, es ahora también el nombre del documental que recolecta y reordena una serie de grabaciones en video registrados por la propia MGE, aunque también hay otras que la muestran a ella en plano. La directora Lucía Ruiz accedió a un material de 50 horas grabados entre 1995 y 2003, poco antes del fallecimiento de la música. Solo hay archivo casero, no hay entrevistas ni testimonios actuales, este es un documental de primera persona donde la intervención externa está exclusivamente en el montaje, un aspecto en el que la directora posee una larga experiencia por sus trabajos en cine y televisión.
La película armada se mueve entre el sendero de la intimidad y de la presencia pública en recitales o programas de televisión. Ambas mitades permiten escarbar en las diferentes dimensiones de un personaje del que solo se podría pensar que tenía una única faceta.
Si bien Ruiz no se mete en las profundidades de su personaje, lo que sí propone es algo de genealogía con la descendencia rankúlche de MGE en un pequeño pasaje de la película. De la misma manera, se plantea la etiqueta que le cabía a su producción musical cuando se muestra una charla con un público que en un momento comienza a tirar al blanco de los estilos para definirla: «¡Rock!», dice uno, «¡alternativo!», grita otra espectadora. También hay una pequeña ventana abierta al pasado de los principios de siglo y de milenio cuando se ve una pequeña presentación en un Tower Records de la Ciudad de Buenos Aires o una participación en el Buenos Aires Hot Festival en 2001.
Así como los documentales con archivo en blanco y negro permiten observar las caras de otra época, aquí también se percibe una captura del tiempo en los rostros, en las vestimentas, en la cartelería y hasta en la forma de hablar de la juventud y de una generación receptiva a un mundo nuevo como lo era el concepto del «año 2000».
«Perfume» de Lucía Ruiz (y de Andrea Testa, quien aquí figura como directora asistente) es un caos más reducido de lo que es un material de 50 horas como crudo. No hay un empeño por armar la cajita cuadrada y corriente de muchos documentales candentes a los que se pueden acceder en plataformas, lo que sí hay es un amor por el personaje retratado. María Gabriela Epumer no tuvo una vida de escándalos ni de tragedias dentro de la música -más allá de su repentina muerte. Por lo tanto, un documental de un fragmento de su vida necesitaba acercarse a una singularidad, una cualidad que esta película ofrece y cumple.
«Perfume» es parte de la Competencia Argentina del 41° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, podrá verse el domingo 8 a las 10:10 horas, a las 19:10 y el lunes 9 a las 19:10 horas en el cine Aldrey 4.