Este sábado en el Masters 1000 de Montecarlo se llevó a cabo un partido muy esperado: Novak Djokovic frente a la sensación local, Carlos Alcaraz. El español se quedó con el partido en tres sets 6-7 (5), 7-5, 7-6 (6) y accedió a su segunda final de M1000 en el año, donde aguarda por Stefános Tsitsipás o Alexander Zverev.

El torneo de Carlos hasta aquí es soñado. Si al ver el cuadro en la previa del torneo ves que entre tus posibles rivales de cuartos de final y semifinal te pueden tocar dos de los tres jugadores más influyentes de los últimos 20 años en el tenis, te pondrías muy nervioso. Lejos de eso, Alcaraz enfrentó a ambos y los eliminó. Además, el tobillo que venía molestándolo desde el partido con Rafael Nadal no condicionó su rendimiento.

Asimismo, tras derrotar a Djokovic se convirtió en el primer jugador de la historia en vencer a Nadal y Djokovic en polvo de ladrillo y en partidos consecutivos.

Esta por sí sola es una gran hazaña, pero «Charly» quiere más. Después de ganar con autoridad y personalidad dos partidazos, dará todo de sí mismo para coronar en su país un torneo soñado.

De ganar el día domingo, puede marcar un antes y un después en su carrera en todos los sentidos. Con Roland Garros a la «vuelta de la esquina», las expectativas en Carlos son más altas que nunca.

Ya demostró que puede jugarle de igual a igual a los mejores y, aún más importante, ganarles. Si bien un torneo de Grand Slam es un desafío completamente diferente desde la presión, la importancia y la duración de los partidos (porque se juega a 5 sets), su actualidad anima a anticipar un buen papel del español.

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