Dios del Sol, del día y de las artes. Nació junto a su hermana Artemisa (diosa de la Luna, de la noche y las cosechas) del vientre de Leto.
NeptunoLeto fue perseguida por Zeus y, debido a esta actitud, Hera (esposa de Zeus) en lugar de tomar venganza contra su varón siempre iba por las mujeres que él acosaba, por lo tanto, cuando se enteró que Leto estaba embarazada (y peor aún… de mellizos), no tuvo mejor idea que pedir a todos los dioses y planos del universo que no le dieran hospitalidad en ningún lugar: la condenó a vagar sin fin por el mundo. Pero no solo se contentó con esto. Eran tan fuertes los celos que tenía que engendró a la serpiente Pitón para que la persiguiera día y noche. Pero como todas las cosas, la vida de los dioses es muy parecida a la vida de los hombres, y cuando uno atraviesa un gran problema y se ve hostigada por el destino, siempre hay alguien que te observa y te mira para ayudarte. En definitiva, nunca estamos solos aunque sintamos lo contrario. En este caso, quien la observaba desde las profundidades de los mares era Neptuno, fue quien se apiadó de ella cuando la vio que ya estaba casi a punto de dar a luz y no había encontrado refugio ni lugar donde hospedarse. Entonces, hizo aflorar del fondo del mar una isla, la que luego por agradecimiento Apolo le dio el nombre de Delos (la brillante) y la situó en el centro del mundo.
La primera en nacer fue Artemisa y el segundo fue Apolo. Cuando nació el dios sol, unos cisnes sagrados surgieron y dieron siete vueltas alrededor de Apolo. Lo que dejó este acto fue el día séptimo (en realidad el primero) como día del sol (domingo).
Apolo fue cuidado por Temis y Tetis con néctar y ambrosía, y a los cinco días de haber nacido dio muerte a la serpiente Pitón con una flecha que el Dios Vulcano había forjado para él.
ApoloApolo tiene múltiples funciones: es dios de la poesía, por eso se lo llama Musageta (jefe de las Musas) y se lo representa con una lira de siete cuerdas (los siete planetas legendarios que acompañan su paso por el firmamento). Es el dios de la luz, la verdad, de la medicina, de la poesía y de las artes pero, por sobre todo, es un dios profético.
Su símbolo en astrología es el círculo con un punto en el medio. El punto como “ser” con su “círculo” como periferia para contribuir a ese ser.
Apolo es la identidad, y donde se encuentra el sol en una carta natal es donde podemos encontrar “quién es esa persona”, qué características trae (signo) y cómo se maneja en el mundo (casa). También dice que donde está el sol en una carta, esa parte se ilumina. Antiguamente, en la época de las abuelas, cuando alguien se encontraba enfermo (especialmente de las vías respiratorias) siempre decían “abrí las ventanas y dejá que el Sol entre en la casa, porque donde entra el Sol la enfermedad no permanece”. Por eso se lo vincula a la curación: donde entra la luz la oscuridad no persiste, y en la psiquis humana la oscuridad es esa parte de sombra que no queremos ver y la dejamos en el rincón del inconsciente para que se alimente y los rayos solares (la verdad) no pueda encontrarla.
Hay muchos personajes que en la mitología contribuyen a remarcar en Apolo un dios de curación, y uno de ellos es Asclepios o Esculapio, su hijo, dios de la Medicina. Otra es la serpiente Pitón y, oh casualidad, el símbolo de la medicina es una serpiente enroscada en un báculo. Además, los venenos de las serpientes se utilizan como antídoto ante la picadura de la misma, neutralizando de esa manera las proteínas neurotóxicas.
Apolo es el dios más importante después de Zeus en el Panteón griego, todo en él irradia poder y alegría. También se lo puede encontrar con el nombre de Helios o Febo, que significa “sacro y puro”. Cuando llegaba el invierno, el dios Sol se retiraba a las regiones de los Hiperbóreos donde decían que ahí no existía ni la enfermedad ni el dolor.
apoloApolo es el dios por excelencia de las profecías porque todo lo ve y nada le pasa desapercibido, ante él la verdad se descubre y cuando dio muerte a la serpiente Pitón quiso, en ese mismo lugar, construir el Oráculo de Delfos, un lugar sagrado donde las pitonisas daban en forma de poema las respuestas a los que consultaban.
Apolo es quien enciende la luz interior y exterior, es quien ilumina los caminos, es el dios de la conciencia, es el que porta la luz en el firmamento y es uno de los más generosos, porque esa luminosidad que él entrega a través de su recorrido por el cosmos con sus cuatro caballos blancos es la que permite que cada uno de nosotros pueda ver sus luces y sus sombras dentro de este mundo dual.