Quien podía acceder a internet en los comienzos del Siglo XXI tenía la fantasía de tener el mundo a un solo clic. Y lo mismo pensaron los hackers, quienes encontraron en esa confianza un paraíso para las estafas. Ahí aparece la historia de Daniel Nascimento: un adolescente que se suma a una red criminal, gana millones y disfruta una vida de excesos. Todo eso antes de cumplir 17 años, cuando la Policía Federal lo obliga a enfrentar las consecuencias.
En «El rey de internet», basada en una historia real, seguimos el ascenso y caída de este hacker en un mar de referencias dosmileras (los millennials, agradecidos). Lo que empieza como inocente curiosidad escala rápido hacia algo mucho más peligroso.
Esto no es solo una historia de hackeos: es la psicología de una mente joven y brillante seducida por el poder. A medida que su reputación crece, avanza en la organización, y sus amigos se vuelven rivales y los mentores, amenazas. Recorre constantemente el límite de la glorificación de sus acciones, pero intenta dejar un consejo: lo que se hace en internet repercute en la vida real.
El montaje frenético hace que la acción no se detenga ni un minuto, y esa es su gran fortaleza: es realmente entretenida. El estilo visual es fiel al caos de esa época en que internet era tierra de nadie y las reglas todavía se estaban escribiendo. La influencia de «El lobo de Wall Street» es tan evidente que es inevitable pensar que la de Martin Scorsese fue usada como guía.
Más allá de la historia real, la identidad digital y la influencia de lo que se ve y hace en redes no dejan de ser de gran actualidad. Por eso, «El rey de internet» es también una advertencia: ¿vos dominás internet o internet te domina a vos?
«El rey de internet» fue dirigida por Fabrício Bittar, tuvo su premiere sudamericana en el 27° BAFICI. En Brasil, se estrena el 14 de mayo. En Argentina, no hay datos (aún).
Lista para mi primer plano.