Crónicas Baficianas (parte 1)

El Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) inauguró sus actividades con la película de apertura «Orgullo y Prejuicio» de Matías Szulanski, una adaptación más que libre de la novela de Jane Austen, la que, con resultados parciales, intenta burlarse en tono paródico de la manera con la que se filma. Szulanski es un director que divide aguas y, tal vez, este opus no estuvo a la altura de la calidad de sus últimos filmes.

«Orgullo…» brinda una mirada cínica a la manipulación de los actores, el dominio irrefrenable de la Inteligencia Artificial (IA) en todo el entorno audiovisual, los problemas sindicales a la hora de filmar y hasta un uso ilimitado de prejuicios hacia la gordura, la libertad sexual y los juicios sobre los cuerpos.

Con el humor campeando por sobre toda otra opción, pero con escenas tal vez un tanto reiteradas que le quitan impacto humorístico y cohesión narrativa, la película conseguirá adeptos hacia ese abordaje grotesco y satítico.

Muy lograda surge en la sección Trayectorias, la adaptación de Francois Ozon sobre la novela de Albert Camus, «El Extranjero», que participara en el Festival de Venecia del año pasado y fuera, además, merecedora de 4 nominaciones a los Premios César del cine francés.

Ozon bucea en la personalidad de Meursault, interpretado con gran convicción por el actor Benjamin Voisin, en la Argelia de los años 30, un ser desapegado y sin emoción, emulando a la Francia colonialista y al desprecio por sus nativos. Con esa misma falta de emoción, nuestro protagonista vela a un ser querido y hasta asesina, dejándose fluir por una vida atosigada de indiferencia.

La dirección de arte es muy destacable, como así también el resto de las actuaciones.

Un tanto fallida resultó «Duse», la biopic de la actriz Eleonora Duse, a cargo del director Pietro Marcello, con la actuación casi excluyente de Valeria Bruni Tedeschi, encarnando a la diva.

El film se centra en los últimos años de esta venerada actriz italiana, en los que su salud comienza a declinar y sus finanzas se resquebrajan.

El problema es que el estilo exageradamente melodramático elegido para la interpretación le quita aire, ya que inunda cada escena, cada cuadro, y se torna por momentos tan irrespirable como el cuadro clínico que padece su protagonista.

Hay por allí algunos inserts documentales del acompañamiento popular a Duse en su partida, y algunos abordajes interesantes sobre los ensayos de una obra de Ibsen.

En la sección Hacerse Grande se pudo ver a la película española ganadora en San Sebastián y también del Goya, «Los Domingos» de Alauda Ruiz de Azúa, que focaliza en una joven a quien se le despierta una marcada vocación religiosa, y el impacto que esto genera en su familia.

La película, además de un muy interesante guion, se apoya en tres actuaciones sumamente atractivas: la de la joven Blanca Soroa como Ainara; la de su tía paterna Maite, consejera y alerta ante este curioso despertar de su sobrina, en una brillante performance de Patricia López Arnaiz; y la de la hermana superiora Nagore Aranburu.

La sutileza del tratamiento del tema deja al espectador expuesto ante un dilema de difícil resolución. La fe no admite muchas interpretaciones y con ello cierra la puerta ante muchos cuestionamientos. Distinta es la postura de la Iglesia que prefiere callar y adoctrinar sutilmente frente a cualquier joven en crisis que intenta escapar de una familia en conflicto.

«Victor Comme Tout le Monde» de Pascal Bonitzer en la Sección Trayectorias es una comedia dramática francesa sobre un actor obsesionado con Víctor Hugo, a quien le dedica un unipersonal inspirado en sus obras que, de golpe, se conecta con una paternidad desconocida.

Interpretada por Fabrice Luchini, en este film su actuación se ve algo opacada por sus innunmerables tics y manierismos, sin los cuales, y con una adecuada economía de recursos, hubieran permitido un mejor lucimiento de su actor. El film es de corte clásico, y no hay mayores sorpresas para los hechos narrados, que transcurren en un devenir satisfactorio y previsible.

De Competencia Internacional se pudo ver «Hangar Rojo» de Juan Pablo Sallato, una coproducción argentino-chileno-italiana, y que fuera filmada parcialmente en la provincia de Mendoza.

El film rescata la figura del Capitán Silva, de la Fuerza Aérea Chilena durante el golpe militar de 1973 que derrocara al presidente Salvador Allende, y su destacada actuación al debatirse entre la obediencia debida y sus principios humanitarios. Los créditos finales nos anunciarán que Silva murió en el exilio en 2024.

«Hangar Rojo», basado en la novela «Disparen a la Bandada» de Fernando Villagrán, nos sumerge en el horror fuera de campo con una cámara escudriñadora posada de manera casi permanente sobre el rostro de su protagonista, el excelente Nicolás Zárate.

«El Último Viaje a China» en Noches Especiales, coproducción argentino-uruguaya y dirigida por Alejandro Maci, de inminente estreno, nos permite echarle una última mirada a esa extraordinaria actriz, docente y directora de la escena nacional y oriental que fue China Zorrilla.

Focalizada como punto de partida como un encuentro homenaje por parte de sus hijos artísticos Soledad Silveyra y Carlos Perciavalle en la quinta La Laguna del Sauce, de propiedad de este último, lugar en el que China pasó muchas temporadas, recuerdos y vivencias, la reunión no resulta todo lo emotiva y divertida que prometía. La necesidad de la concisión narrativa en este caso, borró o atenuó notablemente la contundencia que como espectadores esperamos de semejante figura.

Por el contrario, los archivos audiovisuales tanto como registros fotográficos reflejan un acierto en la construcción de la memoria de este personaje, y nos anclan definitivamente a sus pasiones, improntas y su atrapante personalidad.

«A-Bras-Les-Corps» («Silent Rebellion») de Competencia Internacional de Marie-Elsa Sgualdo, cuyo título remite a la expresión «tomar el toro por las astas» y se centra en las dificultades que debe enfrentar una joven perteneciente al ámbito rural en la Suiza de la Segunda Guerra Mundial, luego de haber sido violada, y las decisiones que debe tomar para seguir adelante, venciendo prejuicios y mandatos autoritarios.

El film, concebido como un melodrama clásico, puede romper felizmente esa estructura para adentrarse en terrenos más motivadores como la sororidad, las convicciones y el necesario protagonismo con el que cada persona puede gravitar.

Para lograr ello, el reparto cuenta con la muy expresiva actriz Lila Gueneau que interpreta a la joven de 15 años, y a ella se suma el talentoso Gregoire Colin como un pastor que cuestiona el acartonamiento sumiso de los feligreses que no se plantean cambios honestos en su interior.

En Trayectorias, «Un Film Fatto Per Bene» de Franco Maresco presentado en la Competencia Oficial de Venecia del año pasado, explora con el formato de un falso documental el intento de filmar un registro sobre el genio teatral Carmelo Bene.

En torno a esta hilarante propuesta que incluye la desaparición del propio director que desaparece del proyecto y acusa a la producción de censura, la circunstancia es tomada para que en su búsqueda se desarrolle un buceo en la vida de Bene a través de entrevistas a personajes que testimonian sobre su legado.

Con esta técnica meta cinematográfica se satiriza la industria cinematográfica italiana con el aporte, además, de ajustados trabajos de composición actoral.

¿Quién no soñó con la posibilidad de ver todo el Cine de Eric Rohmer en una misma propuesta?

Este placer ocurre con el documental «Eric Rohmer Espirit D’Enfance» de Pascale Bouhénic y Noel Herpe que aúna el relato biográfico de este notable pilar de la Nouvelle Vague y «El Cine de Autor», con la proyección de fragmentos de sus filmes.

Las características de su enfoque realista y minimalista se pueden apreciar en la totalidad de sus propuestas, condensando además sus reflexiones literarias y sus particulares enfoques con la aparición de la gente en las calles como un protagonista más de sus obras.

Continuará…