Viernes por la noche. El clima frío y húmedo de Buenos Aires sugiere cierta intimidad, de la que no acostumbramos, esas que están cargadas de miradas cómplices entre dos personas que buscan en un lugar privado cenar y comunicarse mediante una velada empática y energética.

Precisamente, de eso se trata «Cenando con mis Monstruos», escrita y dirigida por Ángel Agustín e interpretada por Marcos Cárdenas en el rol de Mauricio.

Sobre la obra, vale destacar a priori que no es una más sino que es toda una experiencia: el único espectador se sienta a cenar con el actor, mientras que el intérprete abre su corazón y libera sus monstruos más profundos. Sí. Ambos cenan juntos. La cena es real. No es metáfora.

Si de intimidad se trata, Mauricio, sentado frente al comensal, logra de manera contundente interpelarlo.  ¿Será su tono de voz? ¿Será la manera de mirar? ¿Será su contextura física o la intención e intensidad de sus palabras? Habrá que ver. Pero, más que nada, hay que sentir. Es una obra que pasa por distintas emociones en una armonía perfecta. Todo un lujo.

Lo que es seguro es el manejo del recurso de la oralidad para exteriorizar muchas de las «sombras» que nosotros, posiblemente, llevemos dentro. Luego de ver la obra, y con esto queda establecida la retórica, ¿cuáles de los monstruos guardamos en nosotros? Podés enfrentarte con ellos los viernes por la noche en el barrio del Abasto. Mirá los horarios disponibles en su Instagram @cenandoconmismonstruosobra.

Deja una respuesta