A los muchachos de nuestra generación, que crecimos con el matrimonio de Diego Armando Maradona y «la Claudia» Villafañe como una pareja que se sostenía unida contra viento y marea, nos cuesta ver esta guerra, que tiene más que ver con la pelicula «Kramer vs. Kramer» que con una historia romántica del genial Alberto Migré.
Lo cierto es que este miércoles la jueza Karina Zucconi dictaminó que los objetos (alrededor de 400) que Diego le reclamaba a Claudia son de propiedad de ella. Por tal motivo, queda sobreseída en una de las causas que existen entre el 10 y su exesposa.
Obviamente que Diego quedó muy caliente con la situación, a sabiendas de que no le gusta perder ni a las bolitas, y ya le dijo a su abogado Matías Morla que apele la sentencia. Pero esto no quedó ahí, porque el partido continuó el mismo día y el Diego se pudo recuperar, al conseguir la impugnación del testamento, que tenía como última firma en 2012 y que dejaba a sus hijas como únicas herederas.
De esta forma Maradona, entre otras argumentaciones, manifestó que él no lo había firmado con su consentimiento. Con esto se «vengó» de sus hijas también, ya que cuando comenzó con los diferentes litigios Dalma y Gianinna se pusieron del lado de Claudia, lo que no le gustó nada.
Si bien consiguió empatar el match, ahora tendrá que lidiar con la que se le viene, porque al quedar nulo el testamento del 19 de julio de 2012 habrá que hacer otro en el cual, además de Dalma y Gianinna, también entrarán Jana (de buena relación en la actualidad con Diego) y, quiera o no Maradona, Diego Jr., que también lleva su apellido de manera legal por lo cual podría reclamar… y con todas las de ganar.