Una situación que no se puede ocultar, un grito que no se puede callar. Hoy Colombia se despierta de un leve letargo. Un año que sumió al mundo en una pandemia y puso en jaque a medios de comunicación, científicos y gobernantes. En Colombia, un estallido social disparó las alarmas de represión policial, derechos humanos inexistentes y una bestia que aún dormía, la violencia sexual por parte de la fuerza pública.

La reforma tributaria que encendió la llama ya no está, en su lugar quedan las demandas que con el tiempo abandonó el civil colombiano. El miedo paraliza desde tiempos inmemoriales. Convirtieron el miedo en la mejor base para sus acciones, sin embargo, queremos decir que la población colombiana no tiene más temor, porque ahora entiende y experimenta las falencias del Estado.

Según la ONG Temblores, las cifras de los hechos registrados entre las 6 am del 28 de abril y las 8 am del 4 de mayo de 2021, en el marco de las protestas sociales en Colombia, se denunciaron 1.440 casos de violencia policial, 31 víctimas de violencia homicida, 216 víctimas de violencia física, 10 víctimas de violencia sexual por parte de la fuerza pública y 814 detenciones arbitrarias.

Sin embargo, las cifras proporcionadas por el Estado son diametralmente opuestas a las publicadas desde las organizaciones de derechos humanos, que piden una comisión que verifique la información.

Colombia está en alerta roja

Mediante Twitter, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condena el uso excesivo de la fuerza durante las manifestaciones y, según información dada por fuentes oficiales, se registraron 19 muertes entre el 28 abril y el 2 mayo. El 3 mayo, en Cali se dieron al menos 5 fallecimientos más, entre ellos 2 jóvenes de 15 y 17 años, tuiteó el organismo este miércoles 5 de mayo.

Este mismo día, las redes sociales están inundadas de fotos, posteos y mensajes de apoyo al pueblo colombiano. Las movilizaciones no paran y se viraliza la información de las agresiones a los ciudadanos. Asimismo, Anonymous entró en juego y dio un ultimátum: un ataque a la página web del Ejército de Colombia que publicó en las redes sociales las contraseñas y los correos electrónicos de 168 militares, en apoyo a las manifestaciones.

Colombia transita con dolor por un escenario que a los ojos del mundo es de caos y vandalismo. Para los que vivimos el abandono del Estado y las políticas nefastas del gobierno, estas son jornadas de una lucha que no acaba con derrocar una reforma.