El asesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump, Robert O’Brien, confirmó este martes haber contraído COVID-19. Un comunicado emitido por la Casa Blanca afirmó que “tiene síntomas leves y trabaja aislado desde un lugar seguro”. Además, aseguró que “no hay riesgo de exposición para el presidente o vice».

Durante el fin de semana, Donald Trump envió las fuerzas de seguridad hacia las ciudades con manifestaciones por el aumento de las protestas en contra de la violencia policial y el racismo en distintos lugares del país. En Seattle, Los Angeles y Portland hubo represión y enfrentamientos entre los manifestantes y la policía. Asimismo, el mandatario anunció la suspensión de la Convención Nacional Republicana, en la que se iba a proclamar candidato, prevista para fines de agosto en el Estado de Florida, debido al crecimiento de casos de COVID-19. El país tiene 2.133.481 casos activos de coronavirus, 149.664 decesos y 2.076.597 recuperados.

Por otra parte, en Israel la policía reprimió esta semana a miles de ciudadanos que protestan desde hace varios días contra el gobierno de Benjamin Netanyahu, quien está acusado de corrupción. El país tiene 36.378 casos activos de COVID-19 y 474 decesos. Desde el desconfinamiento decretado a fines de abril, los casos de coronavirus aumentaron y obligaron al gobierno a restringir nuevamente la actividad. El crecimiento de la tasa de desempleo, que pasó del 3,4% en febrero a más del 20% actual, fue la chispa que encendió el fuego israelí.

Por su parte, el canciller chino Wang Yi, anunció durante una videoconferencia el 27 de julio con sus pares latinoamericanos que el gobierno de la República Popular ofrecerá un crédito de 1.000 millones de dólares para los países de América Latina y el Caribe, con el objetivo de ayudar a las naciones afectadas económica y socialmente por la pandemia. Además, el canciller aseguró que la vacuna contra el COVID-19 desarrollada en China “será de acceso universal”. El país tiene 288 casos activos de coronavirus, 4.634 decesos y 78.908 recuperados.

El caprichoso de Sudamérica

Mientras países como Colombia, Argentina y Chile tratan de contener la pandemia, diseñan estrategias y se enfrentan a críticas de distintos sectores por la medida de cuarentena prolongada, Brasil bajo el mandato de Jair Bolsonaro se convierte en el caprichoso de Sudamérica. Con un alto número de casos positivos y decesos, la nación se encuentra en una crisis que solo la puede socavar el test del Presidente. Escándalos por corrupción, manifestaciones y descontento social son algunos de los factores que completan el panorama del pueblo brasilero que, para estas fechas, debería estar de fiesta en un mundo sin pandemia.

La Red Sindical UNISaúde, que agrupa organizaciones gremiales de trabajadores de la salud y movimientos sociales, presentó este martes una denuncia ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya contra el presidente ultraderechista Bolsonaro por presunto “crimen contra la humanidad y genocidio”. El documento está firmado por un millón de trabajadores de la salud y es la cuarta demanda presentada en el tribunal contra el mandatario desde su ascenso al poder. Contiene 64 folios con acusaciones y ejemplos detallados.

Luego de los gestos ofensivos del presidente a medios de comunicación y periodistas, parecía karma el resultado positivo de su hisopado. Jair Bolsonaro contó a inicios de esta semana por Twitter que su cuarto test por COVID-19 dio negativo. Además, el mandatario se reunió con algunos de sus simpatizantes en los jardines de la residencia oficial, a pocos metros y sin respetar el aislamiento.

Finalmente, las autoridades de Rio de Janeiro anunciaron la suspensión del tradicional festejo de Año Nuevo en Copacabana debido a la expansión de contagios de coronavirus. El año pasado aproximadamente 2,9 millones de personas participaron de los festejos en la playa y la avenida Atlántica. Este es otro golpe duro para el turismo y el ego de Bolsonaro, enemigo declarado de las medidas que se toman para frenar la pandemia.