Los Pumas derrotaron a Gran Bretaña por 17 a 12 y consiguieron una histórica medalla de bronce en los Juegos Olímpicos, que significó la primera de la delegación nacional en Tokio. Un gran premio para un enorme plantel, que a lo largo de los seis partidos se sobrepuso a distintas adversidades.

El análisis del encuentro decisivo podría quedar de lado si se toma en cuenta con la grandeza y la entrega con la que jugaron los siete players que salieron a la cancha que, con un muy bien funcionamiento colectivo, lograron revertir una historia que comenzó en desventaja.

A los 20 segundos, Ben Harris puso arriba en el marcador al combinado británico. Pero Lautaro Bazán Vélez a la salida de un scrum y Marcos Moneta, con un gran quiebre, apoyaron sus tries y Argentina pasó al frente. Además, Santiago Mare aportó la conversión de una de las conquistas y la primera mitad cerró 12-5 en favor nacional.

En el complemento, Gran Bretaña empardó las acciones con un try de Ollie Lindsay-Hague y la patada de Dan Bibby. Con un visible cansancio físico, los dirigidos por Santiago Gómez Cora se mostraron más fuertes en los puntos de contacto y forzaron varias infracciones de su rival.

El encuentro se terminó definiendo en el tanteador con el try de Ignacio Mendy en los minutos restantes con una gran entrega de los jugadores argentinos. La pesca final de Luciano González y el posterior penal al cielo japonés desataron la locura celeste y blanca.

Un festejo emocionante de un gran grupo, que no fue la excepción de un 2020 para el olvido, que buscaron la manera de seguir en competencia y que quedará en el universo privado de cada uno de ellos todo el esfuerzo realizado en este año y medio.

Lo cierto es que las adversidades fortalecieron al plantel, que también se vieron en los últimos partidos: la expulsión de Gastón Revol frente a Sudáfrica (discutida o no, el cordobés fue baja para el resto de los Juegos) y la seria lesión de Matías Osadczuk (rotura de ligamentos cruzados), también en el mismo juego. Vale la pena decirlo, Argentina superó a los sudafricanos con un hombre menos casi todo el partido.

La premisa de Santiago Gómez Cora y sus jugadores fue superar lo realizado en Río de Janeiro 2016 y pelear por un lugar en el podio. Lo lograron, escribieron una de las páginas más importantes de la disciplina y se metieron en la historia del olimpismo argentino.

Plantel

Santiago Álvarez, Lautaro Bazán Vélez, Lucio Cinti, Rodrigo Etchart, Luciano Rodríguez, Rodrigo Isgro, Santiago Mare, Ignacio Mendy, Marcos Moneta, Matías Osadczuk, Gastón Revol y Germán Schulz. En tanto, Felipe Del Mestre y Franco Sábato fueron los jugadores de reserva.

El camino a la medalla

Por la fase de grupos, Argentina derrotó a Australia 29-19, cayó con Nueva Zelanda 35-14, goleó a Corea del Sur por 56-0 y finalizó en la segunda ubicación.

Luego llegó el turno del épico triunfo en cuartos de final sobre Sudáfrica por 19-14 y el pase a semifinales. Instancia en la cual Fiji (quien se coronaría campeón) desplegó su jerarquía y derrotó a Los Pumas por 26-14.

Números y estadísticas

En seis encuentros disputados, Los Pumas ganaron en cuatro oportunidades y perdió los restantes. Convirtió 149 puntos con 23 tries y 17 conversiones. Sufrió una amonestación (Lautaro Bazán Vélez) y una expulsión (Gastón Revol), ambas en un mismo encuentro.

Marcos Moneta fue el tryman del certamen con seis conquistas en misma cantidad de partidos disputados. En tanto, Ignacio Mendy finalizó la competencia con cuatro.

Santiago Mare fue el segundo goleador del torneo con 33 puntos y lideró la tabla de conversiones con 14 conquistas.

Santiago Álvarez, Rodrigo Etchart, Gastón Revol y Germán Schulz disputaron sus segundos Juegos Olímpicos.