Con motivo de la 35° celebración del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, este año se seleccionaron cinco cortometrajes animados que nos trazan, de una u otra manera, la relación del ser humano con la naturaleza. Dichas creaciones forman parte de la categoría «Mar de Chicas y Chicos», aunque sabemos que el mundo infantil acoge a todo aquel que tenga a bien el disfrute de los espacios lúdicos, la apertura al descubrimiento y al asombro ante lo cotidiano.

The Chronicles of Rebecca

Esta producción, proveniente de Japón, fue dirigida por Yukiyo Teramoto, quien se encargó de trabajar en las tres películas del famoso gato robótico Doraemon. En «Las Crónicas de Rebecca» (2020) lo hizo con un grupo de nóveles artistas que desarrollaron por primera vez un film.

La historia se centra en una niña que vive con sus tías: una muy amable y otra bastante estricta. Ambas la recibieron en su casa, una hermosa cabaña en el campo, para ayudarla a estudiar en la escuela, a cultivar sus modales y habilidades domésticas.

Rebecca es una niña feliz pero siente demasiada presión, además, responde a sus instintos de aventura, por lo que surgen situaciones tensas en el hogar que la harán cuestionar su presencia en dicha casa.

Una historia con escenarios bellamente ilustrados y con personajes bien diseñados en conformidad con el carácter que cada uno revela en el relato.

Leaf

Corto dirigido por Aliona Baranova en el que se nos presenta a un marinero gigante que conecta con el recuerdo de su anhelado hogar, gracias a un regalo hecho por una pequeña al subir en su embarcación.

Tanto en la resolución de los fondos, que retratan un pueblo costero, el interior del barco o la ciudad de Moscú, como en el abordaje estético de los personajes -ambos impregnados con las sutilezas de la acuarela-, se manifiesta un concepto generador relacionado al trazo de un niño, su capacidad de síntesis espacial y juego con la perspectiva. Por ello, la película nos conecta con nuestra habilidad infantil para resignificar la realidad sin restricciones, y nuestra búsqueda como individuos de un lugar amado al que siempre queramos volver.

El Árbol ya fue plantado

Animación argentina realizada con la técnica del stop motion, dirigida por Irene Blei, que se inspiró en una composición musical original de Los Trovadores. En el cortometraje se nos presenta un libro con mecanismos plegables que nos cuenta la historia de un árbol de laurel plantado en el Río de la Plata como símbolo de libertad.

La propuesta cuenta con una amplia paleta de colores escogida por el director de arte Pipi Spósito, mientras que en la música: composición, arreglos e interpretación, encontramos Damián Sánchez, Sergio Desanze y Pepa Pascal. También hay que mencionar la fotografía de Mariana Russo, gracias a la cual la belleza de los diseños en papel y la precisión en la animación se potencian.

Boriya

Película dirigida por la animadora coreana Min Sung Ah, nos cuenta la historia de una pequeña que, inicialmente, parece aburrirse con su vida en el campo, hasta que progresivamente descubre la belleza del paisaje y los micro universos que la convocan a la aventura del tiempo presente. Todo ello sin las mediaciones artificiosas de nuestra contemporaneidad.

El diseño de personajes está influenciado por el estilo de animadores japoneses como Hayao Miyasaki, mientras que los escenarios son delicadamente ilustrados sobre papeles de color crema que se asemejan el tono natural de la tierra fertil sobre la que camina la pequeña heroina.

Como elemento destacable de la producción, además de la mezcla entre el realismo de los personajes, su intrínseca facultad de seres embellecidos por el estilo en el trazo y el uso de los colores de un mundo idealizado, se encuentra la minuciosidad en el retrato de la flora y de la fauna. Plasmadas con delicadeza y respeto, características conseguidas con un claro trabajo de estudio y contemplación.

Bosquecito

Este corto animado fue dirigido por la cordobesa Paulina Muratore. Nos cuenta la historia de una niña que ayuda a una pequeña planta a convertirse en árbol. De esta forma, el paso del tiempo se hace evidente, trayendo consigo múltiples cambios que nos invitan a reflexionar sobre el desbalance que los seres humanos causamos en el medio ambiente.

Como nota a destacar en la realización, además del encanto del personaje protagónico y el correcto retrato de las estaciones en la naturaleza, se encuentra la producción musical y el diseño de sonido. Ambos están pensados para establecer un diálogo entre la niña y el bosque a través de instrumentos como el piano y la flauta, además de la clara reproducción de las pisadas y sonidos animales. Sin duda, una propuesta que nos conecta con lo esencial en tiempos de confusión y ruido.

Nota de cierre

Todos los cortos mencionadas estarán disponibles en la página del festival hasta este domingo 29 de noviembre. Se trata de una maravillosa oportunidad para recuperar los mundos perdidos de la niñez a través de sensibilidades plásticas.

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