Covino y Marvin en deslucida comedia

En el complicado panorama de Hollywood en el que un intento de creatividad termina casi siempre naufragando en pos de favorecer lo políticamente correcto y lo «socialmente aceptado», aparece una apuesta en apariencia a favor del amor libre y de las parejas abiertas según la versión de Kyle Marvin y Michael Angelo Covino (ambos coguionistas y actores del film, del que este último es su director) que se llama «Amores Compartidos» («Splitsville» en su idioma original).

El inicio aparece como prometedor

Una pareja de 14 meses de matrimonio en camino a sus vacaciones (Adria Arjona y Kyle Marvin) recibe el baldazo del deseo de ella de separarse, porque no se siente satisfecha con la relación, lo que determina que Carey, tal el nombre de su personaje, vaya en busca de refugio afectivo a la casa de su amigo Paul (Covino), quien está casado con Julie (Dakota Johnson) y son cultores del amor libre.

Todo pinta bien, hasta que Carey tiene una historia con Julie y los conflictos se desencadenan con virulencia, pero en clave de comedia. Se destacan las escenas de humor físico que despliegan los actores promoviendo la carcajada y diversión del espectador.

Carey es, tal vez, el más abierto de la dupla fraternal, y decide volver a su exhogar conyugal para convivir con su ex y su pléyade de amantes, en tanto que Paul no puede superar ese «desliz» de su mujer con su mujer amigo y se autodestruye física y emocionalmente con consecuencias nocivas para su pareja.

De ahí en más, las concesiones se ponen a la orden del día y, poco a poco, cada uno volverá a su vida habitual, a su rutina, al «aquí no ha pasado nada» tan encantadoramente moralista y tan poco creíble.

Los actores hacen lo que pueden al servicio de dotar a sus personajes de las dosis necesarias de amor, deseo, hartazgo, hastío y perdón.