Miércoles por la noche y Buenos Aires se presta para cortar la semana e ir al teatro a disfrutar de “Dulce Marta”, el unipersonal interpretado por Delfina Colombo en el teatro NÜN.

Esta obra es apta para todo público pero, paradójicamente, no para cualquier espectador. El mismo debe, desde el momento que toma asiento, potenciar sus cinco sentidos. Desde la escenografía en campiña, la iluminación, la voz en off clara y suave del narrador que aporta de a ratos a la historia, la textura de la cálida manta con la que se acurruca la actriz y que invita a querer abrazar a esa persona mientras descansa abrigada en esa posición, que hace tan creíble su sueño en estado REM, a través de su cíclica respiración. Es difícil salir de la butaca y no ver de cerca cómo reposa en el cómodo sillón de campo junto al árbol que, realmente, es para premiar al escenógrafo.

«Dulce Marta» es una experiencia sensorial por lo mencionado líneas atrás, pero también es sonora gracias al aporte del narrador en voz en off que colabora con los movimientos de la actriz y contextualización. No se deja de lado al sonidista, que recrea con efectos especiales sonido ambiente que nos lleva directamente al lugar de los hechos. En otras palabras, no hay lugar para la distracción. La atención del espectador puede estar en las luces, en el relato, en el sonido, en la acción o en la escenografía.

Todo es muy pictórico y soñado, pero Marta no es tan dulce como parece. Es humana y le atraviesan deseos y necesidades que no siempre son melosos. De hecho, pueden ser a veces ácidos, provenientes de lo más íntimo (y oscuro) del ser.

Así nos lo confesó la actriz Delfina Colombo al referirse a su personaje de Marta.

“Marta es así, media ‘oscurita’. Ella, a costa de todo, quiere conseguir lo que desea. A costa de sufrir, de ser engañada, de su propio deseo, a costa de los mandatos impuestos por la vida y la cultura ella está ahí atrás de eso y no tiene nada que ver con la dulzura. Es como vivir de esa forma”, detalló la actriz.

Otro de los momentos agridulces que le tocaron atravesar a Marta y a Delfina fue interpretar a un personaje unipersonal en pandemia. Ante eso, Delfina expresó que «es la primera vez que hago algo así sola. Se siente la falta de les compañeres, la entrada en calor, pasar texto. Es aprender a lidiar con la soledad. Aunque los actores siempre estamos en soledad. Pero todo es una posibilidad de actuar, pero dista esto de la pandemia”.

Siguiendo en la línea de la persona y no ya del personaje, en un plano más íntimo, se le indagó por sus deseos. Sobre qué anhelos pondría Delfina en sus frasquitos. La emoción en su mirada no tardó en llegar. Con ojos empañados de una película de lágrima a mitad de la pupila, no tardó en responder con claridad y decisión: “Poder actuar mucho más. Que surja más experiencia del mundo en la actuación”.

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