Ari Aster regresa tras «Beau is Afraid», su faraónico proyecto desconcertante recargado de megalomanía, y lo hace sin perder el filo de la ambición en una búsqueda de ofrecer un tratamiento temático oblicuo.
En esta ocasión, Joaquín Phoenix es Joe Cross, el sheriff de «Eddington» (un pueblo de Nuevo México), ocupado en mantener el orden durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19, cuando se presentan ciertos altercados entre la población, la cual se divide en aquellos que pretenden hacer cumplir estrictamente el protocolo sanitario y los que consideran que hay una exageración. Estos últimos representan a una minoría, a la cual está plegado Cross.
Al mismo tiempo, hay una campaña para la elección del alcalde y el actual mandatario, Ted García (Pedro Pascal), pretende continuar en el cargo con una gestión más. Entre ambos personajes hay un hecho que los conecta, pero es una escalada de violencia la que impulsa al sheriff a presentarse como aspirante para arrebatarle el cargo a García.
Aster, de manera inteligente, desplaza la premura de la pandemia hacia una zona más tupida de conflictos donde se presentan diferentes sedimentos de fricciones sociales, históricas y hasta otras más urgentes. Sobre esto último aparece la consigna de «Black Live Matters», a partir del asesinato de George Floyd, que provoca una implosión en Eddington en los jóvenes y, con ello, una pretensión de cargar sobre sus hombros un momento histórico de protesta. Lejos de acomodar todas estas fichas en un drama, el revestimiento que hace el autor es el de una sátira sobre lo que representan los personajes a la luz de lo que fue, a los ojos de hoy, el paradigma del COVID-19 y las diferentes consecuencias de ello.
En el trayecto de la todavía corta filmografía de Aster, «Eddington» significa un reacomodamiento, en muchos niveles, en especial el narrativo que lo regresa a una lógica causa-consecuencia de una narración progresiva, pero no resulta suficiente porque en sus dos primeras películas propuso una arquitectura visual que lo ubicaban en una zona prometedora de jóvenes realizadores, recordemos la escena de la comida en «Midsommar: El terror no espera la noche» con las triangulaciones simétricas. Incluso, en «Beau is Afraid» se podían advertir ideas en la composición, más allá de una sustancia endeble.
Lo que sucede es que en su nueva película no existen momentos similares a los de sus primeros filmes porque la estrategia visual es rudimentaria y la imagen mantiene la calidad estándar del cine actual, algo que resulta extraño y decepcionante tratándose de una película cuyo crédito como director fotografía pertenece al gran Darius Khondji, el mismo de «Pecados capitales», por tan solo citar un mosaico en su vasta filmografía.
La comedia, y mucho menos una ramificación como la sátira, no es una cualidad de Aster, por eso cuando la historia se encamina hacia un sector más cínico y hasta de acción, la película tiene mayor fluidez y se erige como un puñal lanzado en forma recta. La dimensión enunciativa de poner a casi todos sus personajes -con excepción al de Emma Stone- en una línea de acusados para recibir alguna salpicadura crítica sobre las acciones y las actitudes, cuya lectura sobre la sociedad, que excede a la pandemia, resulta ser una muy apropiada. En cambio, en términos cinematográficos, el director de «El legado del diablo» se halla en un limbo ancho que todavía lo mantiene en una incertidumbre, si podrá o no reencontrarse con el poderío de sus dos opus iniciales es, por ahora, una pregunta sin respuestas.
«Eddington» estuvo escrita y dirigida por Ari Aster y contó con las actuaciones de Joaquin Phoenix, Pedro Pascal, Emma Stone, Deirdre O’Connell, Luke Grimes, Micheal Ward, Matt Gómez Hidaka y Austin Butler.