El argentino creador de mundos de película

El artista cordobés, Eugenio Zanetti, obtuvo la estatuilla por «Restauración» y volvió a ser nominado por «Más allá de los sueños». Su carrera también atravesó la pintura, el teatro, la ópera y el cine.

Eugenio Zanetti murió a los 79 años. Pintor, escenógrafo, director de arte, diseñador, dramaturgo y director de cine, teatro y ópera, el cordobés construyó una carrera que atravesó disciplinas y continentes sin aceptar demasiado las fronteras entre ellas.

Nacido en Córdoba el 19 de octubre de 1946, Zanetti se acercó muy temprano al mundo del arte. En los años 60 viajó a Europa y tuvo una experiencia que parece salida de una película: participó del rodaje de «Medea» de Pier Paolo Pasolini, protagonizada por Maria Callas. Aquella relación con el cine italiano fue una de las primeras estaciones de un recorrido que después lo llevaría de regreso a la Argentina y, años más tarde, a Hollywood.

En Córdoba y Buenos Aires desarrolló trabajos vinculados con el teatro y la escenografía, mientras consolidaba su actividad como pintor. En el cine argentino participó, entre otras producciones, de «El poder de las tinieblas» de Mario Sábato, y «Los pasajeros del jardín» de Alejandro Doria. Pero a comienzos de los años 80 su carrera tomó otro rumbo: se instaló en Los Angeles y empezó a trabajar como diseñador de producción en la industria estadounidense.

Allí diseñó los mundos visuales de películas como «Línea mortal», «El último gran héroe», «Sopa de jabón», «Promised Land» y «Restauración». Fue esta última, dirigida por Michael Hoffman y ambientada en la Inglaterra del Siglo XVII, la que le dio el Oscar a la Mejor Dirección de Arte en 1996. Tres años después volvió a quedar entre los nominados de la Academia por «Más allá de los sueños» de Vincent Ward, protagonizada por Robin Williams.

Zanetti, un creador de mundos

El Oscar, sin embargo, nunca pareció definir demasiado su relación con el arte. En una entrevista posterior al premio llegó a decir: «Me importan un bledo los Oscar».

Para Zanetti, el diseño de producción no consistía simplemente en decorar una película: implicaba construir el universo donde iba a ocurrir una historia. Esa capacidad para imaginar espacios, atmósferas y mundos visuales también atravesó su pintura y su trabajo teatral.

Después de Hollywood, Zanetti siguió saltando de un territorio a otro. Trabajó en producciones internacionales como «Zapata, el sueño de un héroe» de Alfonso Arau, y «Encontrarás dragones» de Roland Joffé. También dirigió cine: en 2000 realizó «Quantum Project», presentada como una de las primeras películas concebidas especialmente para Internet, y en 2014 escribió y dirigió «Amapola», con Geraldine Chaplin.

El teatro y la ópera fueron otra parte fundamental de su recorrido. En el Teatro Colón dirigió «Don Carlo» de Verdi, y «Fidelio» de Beethoven, además de encargarse de la puesta de «Los cuentos de Hoffmann» de Offenbach. Precisamente, estaba trabajando en el reestreno de esta última cuando murió.

Su última etapa también tuvo una fuerte vuelta a Córdoba. Días antes de su muerte, había presentado allí una retrospectiva que recorría seis décadas de trabajo entre la pintura, el cine, el teatro y la escenografía. En una entrevista de 2024 había definido ese regreso con una frase que ahora adquiere otro sentido: «Mi tercer acto es acá».

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