El jueves 1° de abril tuvo su estreno «El silencio del Cazador», el quinto largometraje dirigido por Martín Desalvo. Conversamos con él al respecto del film, cómo fue filmar en la selva misionera y qué se siente volver a realizar un estreno en salas después de un año tan particular.

En el corazón de la película encontramos a dos personajes que se enfrentan por amor, por ideales y por sus formas de ver -y apropiarse de- el mundo. Pero el espacio en el que este enfrentamiento tiene lugar, con todos sus matices particulares, es esencial para narrar esta historia. Este contexto que alimenta y enriquece a los personajes es la selva misionera: «La majestuosidad del lugar, con lo increíble que es esa selva misionera, que es una selva única en nuestro país, no existe otro lugar igual», es lo primero que atrapó al realizador. Para él esta historia «tenía que tener un marco visual y un marco de espectacularidad interesante».

Por supuesto que decidir adentrarse en la selva misionera para rodar una película implica condiciones muy particulares que llevan al esquema de producción a tomar en cuenta el contexto mucho más que en otras circunstancias: evitar los meses con grandes extremos climáticos y temporadas de lluvias, ajustar el plan de rodaje a medida que se acercaban las tormentas y demás. «Es dificil filmar en la selva, genera mucho agobio, hay mucha humedad, mucho calor, muchos mosquitos, hormigas, insectos, complicaciones para entrar con el equipo técnico», recuerda Martín Desalvo al respecto de las jornadas de rodaje. Pero la recompensa visual lo vale, por ejemplo, cuando después de una tormenta «empezaba a salir un poquito el sol y la selva toda mojada era una cosa que brillaba por todos lados, eso es una maravilla para la imagen».

Claramente hay algo mágico para Martín Desalvo en ese rincón del mundo, porque no solo llevó adelante el rodaje de esta película durante 2018 sino que volvió a filmar en la provincia durante 2019 para su sexto film «El ciego», que se encuentra en etapa de postproducción. Sobre el encuentro del film con el público, el director reflexiona sobre la relación que tiene el cine con el mundo que nos muestra: «Muchas veces conocemos un montón de lugares del mundo solamente por haberlos visto en películas. Me parece que hay que aprovechar esa posibilidad que brinda el cine a nivel internacional de hacer conocer a la Argentina», además del movimiento económico que implica para las provincias la generación de trabajo indirecto durante los rodajes y la posibilidad de fomentar el turismo -en este momento restringido por la situación sanitaria- a partir de ese vistazo del lugar que la película permite.

Esta producción tiene la particularidad de haber sido estrenada solamente en salas, después de muchos meses en que la gestión de la pandemia no permitió que se asistiera a los cines y donde las plataformas y estrenos por streaming ganaron notoriedad. Si bien Martín Desalvo no niega que ver cine en plataformas es un hábito de consumo que llegó para quedarse y que hay que incorporar, el estreno en salas lo califica como «un sueño». «La película está pensada, filmada, producida y dirigida para la gran pantalla. Yo soy un poco romántico, quizás, con esta idea de ‘el cine en el cine’, pero la verdad es que queríamos que la película se vea en cines».

Finalmente, destacó las medidas de higiene y seguridad que los complejos cinematográficos están tomando para adaptarse a la situación sanitaria del país y animó al público a volver al cine. Su intención es llegar a todas las localidades posibles con la película en salas cinematográficas -con un estreno en el IMAX de Posadas como otro sueño por cumplir- sin dejar de lado la posibilidad de que pronto se encuentre disponible en plataformas para ser vista online.