El cine de Jordania

Como parte de la previa del partido entre Argentina y Jordania, el último en la fase de grupos de la Copa Mundial de Fútbol, ponemos el foco en el cine del país rival: una historia con muchos baches y un paisaje natural para el cine de Hollywood.

Etapa colonial y poscolonial

Entre 1921 y 1046 se extendió en el territorio un «protectorado británico». Durante esta etapa, el cine no funcionó todavía como industria local sino como práctica de consumo cultural. En las salas se pudo ver cine extranjero: europeo, estadounidense y egipcio.

Tras la independencia, Jordania buscó consolidar una identidad propia como Estado. En la región existió una fuerte influencia del nacionalismo árabe que se plasmó en los pocos títulos que marcaron este inicio de un cine «oficialmente jordano»: «Struggle in Jerash» del año 1957 es considerada una de las primeras películas narrativas del país. Otros títulos que ejemplifican son «Mi amada patria» (1962), que aborda el contexto de la lucha y el desplazamiento de refugiados tras el éxodo masivo del pueblo palestino.

Además, empezó a aparecer la ciudad de Petra y el paisaje del desierto como símbolos cinematográficos del país, algo que luego será fundamental.

Predominio televisivo y décadas sin cine

Pasó mucho tiempo para que Jordania vuelva a producir películas. Atravesó numerosos conflictos en su contexto político: La Guerra de los Seis Días y el Septiembre Negro, que implicaron pérdida de territorio y fuertes crisis sociales internas.

El desarrollo audiovisual se centró, entonces, en productos televisivos: «Los años 70 y 80 fueron un poco menos dinámicos: podemos hablar de una laguna en términos del cine jordano, la época en la que el cine jordano quedó un poco en silencio por la aparición de series de televisión que, por supuesto, fueron apoyadas principalmente por el gobierno», en palabras de la princesa Rym Ali, quien es miembro de la Junta de Comisionados de la Royal Film Commission – Jordania.

Ella es una periodista argelina casada con el príncipe Ali Bin Al Hussein, su trabajo en la RFC se centra en desarrollar la industria cinematográfica local y apoyar a los jóvenes cineastas. Esto se creó recién en el 2003 por medio de una ley como una organización gubernamental. El hecho de que se empiecen a implementar las políticas de fomento generó una reactivación y conexión con los festivales internacionales.

«Captain Abu Raed», del año 2007, fue el primer largometraje jordano luego de 50 años y la primera película enviada oficialmente por Jordania a los Premios Oscar. Otro título importante es «Theeb» (2014), que se centra en un joven beduino que debe sobrevivir en el desierto abierto de Wadi Rum, nominada al Oscar a Mejor Película Internacional.

Las críticas sociales empezaron progresivamente a mostrarse en sus temáticas y en sus personajes hasta llegar a la más relevante del cine reciente: «Inshallah a Boy» (2023), primer film jordano en llegar a Cannes, que trata sobre una mujer recientemente enviudada que debe fingir estar embarazada para protegerse a sí misma y a su hija de las leyes patriarcales de herencia jordanas, que permitirían a la familia de su marido quedarse con todo lo que poseía, dejándola sin nada, únicamente porque no le dio un hijo varón.

Una locación para el cine del mundo

El desierto de Wadi Rum se convirtió en uno de los paisajes cinematográficos más reconocibles del mundo. «Lawrence of Arabia» es probablemente el hito en este sentido, pero más cerca en el tiempo podemos encontrar el paisaje desértico en películas como «Indiana Jones y la última cruzada», «Dune», «The Martian», «Star Wars: Rogue One» y hasta «Transformers: La venganza de los caídos», entre otras.

El cine jordano se encuentra en una tensión entre ser un paisaje para el cine extranjero y construir su propia identidad.