Seguimos camino a las elecciones y, cada día que pasa, los precandidatos sacan más trapitos al sol de sus contrincantes. Total, cuando uno gane son todos amigos de nuevo. Algunos funcionarios querían ser candidatos testimoniales, pero los hicieron renunciar, así que ahora van a tener que ganar. Y entre Juntos y el Partido Federal, si llegan al Congreso van a armar un circo con payaso incluido. Por su parte, la policía sigue dando muestras de no saber manejar situaciones de crisis y hay algunos que les quieren dar más armas.

Noticias de la Gorra

Se vienen las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO) y está saliendo a la luz toda la cosa linda, el morbito que nos gusta a todos, es decir, la mierda de las internas de los partidos. Señoras y señores, ¡compren pochoclo, pasen y vean!

El ministro de Defensa, Agustín Rossi, se auto candidateó a senador por Santa Fe, a pesar de que Alberto Fernández y Cristina Fernández le habían dicho que no lo haga y que su pollo era el actual gobernador Omar Perotti. Al parecer, al “Señor de los Misiles Perdidos” le chupó un huevo y se mandó igual, lo que generó una situación muy argentina: mientras en C5N el Presidente decía que los ministros que sean candidatos deberían presentar su renuncia, en TN el propio Rossi se enteraba en vivo y dijo que entonces renunciaba, pero que si Alberto era tan ético también le debería pedir la renuncia a Perotti. Ya sabemos contra quién se va a poner del orto el aparato peronista.

Por otra línea justicialista, el que también se va a presentar es el exsecretario de Comercio, Guillermo Moreno, que esta semana lanzó un spot de campaña en el que se lo ve vestido como jubilado que pasea por la rambla en febrero con pulóver al cuello, mientras saluda a dos o tres fanáticos mientras muestra libros de la doctrina. Al lado de este spot, las propagandas de Solanas y Argumedo son Star Wars.

En la vereda de enfrente, en Juntos, se armó puterío entre sus candidatos en la provincia de Buenos Aires: el neurochanta Facundo Manes y el ex de Nancy Pazos, Diego Santilli. Cuando el cirujano de Cristina dijo que «esperaba que no se gasten los fondos de la Ciudad de Buenos Aires en la campaña de la provincia y aclaró que él nunca estuvo ni con Mauricio Macri ni con María Eugenia Vidal, sus compañeritos de alianza se pusieron del orto por la falta de código y salieron a aleccionar a Manes. La que le pegó fue Margarita Stolbizer al reclamar que, dentro de la lista de Manes, está el exintendente de Malvinas Argentinas y «Barón del Conurbano», Jesús Cariglino, también conocido por haber puesto un «telo» en el Palacio Municipal. A lo que el candidato respondió con que «no podemos importar noruegos». Igualmente, tirás un noruego en La Matanza y en un mes está pidiendo coimas y chupando birra con los punteros de una villa.

Ojo que en la Ciudad de Buenos Aires «Mariu» Vidal no se queda atrás con sus compañeros de fórmula, ya que entre sus laderos está la historiadora Sabrina Ajmechet, de la que salieron viejos tuits en los que se arrepentía de no haber atropellado a un pibe del colegio Carlos Pellegrini o sostener que las Malvinas son inglesas y quería pedir la nacionalidad de ese país.

El que se ofendió por estos dichos fue su contrincante, Ricardo López Murphy, que después de horrorizarse dijo que «los desaparecidos no fueron 30.000 y que habría que compensar a las víctimas del terrorismo», como para que no nos olvidemos que también es un hijo de puta.

Otra de las sorpresas que nos depararán las próximas elecciones es la presencia de un distinto, un tipo que cansado del acartonamiento y careteada de los políticos, decidió involucrarse para cambiar el destino del país… y es por eso que por el Partido Renovador Federal se presentará Mario Adrián Gabaglio, también conocido como el Payaso Muralito, y en la lista va nariz y peluca. El Partido Renovador es el mismo que alguna vez llevó al exfutbolista José Sanfilippo con su frase «garrote, garrote y garrote», es decir, mantienen una línea de llevar payasos como candidatos.

Como todo estaba muy tranquilo para Axel Kicillof, esta semana el cantante Chano Charpentier tuvo un «brote psicótico», producto del consumo de drogas, y ante el llamado de su familia a la policía, un oficial se acercó a la escena y resolvió todo encajándole un tiro en el abdomen que lo mandó al hospital a pelear por su vida. Menos mal que la institución policial tiene procedimientos bien enseñados como este.

El ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, aprovechó la volteada para defender al policía y reclamar la compra de pistolas Taser para evitar muertes, porque siempre es una buena oportunidad para meter un negociado. Mientras tanto, el «Gobernador de los Derechos Humanos» se quedó calladito, y el que calla otorga… en este caso, otorga poder a un milico.

Finalmente, el Gobierno acordó la compra de 20 millones de vacunas del laboratorio Pfizer que estarían llegando antes de fin de año. Se ve que la presión que metió el cantante Ignacio Copani dio resultado.