Escándalo en la UBA: residencias, exámenes y fraudes

Recientemente se dio a conocer un conflicto, tras confirmarse distintos tipos de fraude, en torno a los exámenes de residencias médicas rendidos por estudiantes del último año de Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Esto derivó en severas medidas por parte de las autoridades, que generaron desacuerdo y preocupación entre muchos aspirantes, incluso entre quienes no estuvieron involucrados en las irregularidades.

El Ministerio de Salud de la Nación actualizó recientemente el reglamento que rige el Sistema Nacional de Residencias Médicas. Esta medida introduce un sistema de elección optativa para quienes cursan el tramo final de su formación, con el foco puesto en que cada residente pueda decidir bajo qué modalidad continuar. Más de 13.000 profesionales se presentaron a rendir el examen de ingreso, que se dio de manera simultánea en 26 sedes distribuidas en todo el país.

A raíz de este contexto, el Ministerio de Salud implementó un nuevo criterio para el ingreso a las residencias médicas: otorgará cinco puntos adicionales en el orden de mérito a quienes hayan cursado toda su carrera en universidades argentinas. La medida busca equilibrar el acceso a la especialización ante desventajas detectadas frente a aspirantes con títulos extranjeros, poniendo en valor la formación nacional. Además, se introducen dos modalidades de beca (Institución o Ministerio), ambas financiadas por la cartera sanitaria, que busca mejorar la administración del sistema sin considerarlo empleo público ni relación laboral.

Sin embargo, tras esta organización, se dio a conocer que el Ministerio de Salud detectó irregularidades en los exámenes y evalúan un posible fraude.

Según fuentes oficiales, se trata de desempeños que no guardan relación con los antecedentes académicos de los postulantes, con los promedios de sus respectivas carreras, ni con los resultados obtenidos en otras pruebas similares.

Entre los hechos analizados, la cartera sanitaria identificó diferencias significativas al comparar el examen nacional con otro examen de ingreso rendido dos días antes en el Hospital Británico. Uno de los postulantes que figura en el top 10 del examen nacional, por ejemplo, obtuvo 95 puntos en esa instancia, pero 45 puntos en la evaluación del hospital. Esa brecha, de 50 puntos, motivó la revisión.

El Concurso Unificado para Medicina reunió a unos 8.000 médicos que se presentaron a la evaluación centralizada. Los resultados se publicaron el 18 de julio. El análisis del Ministerio de Salud identificó aproximadamente 200 exámenes con puntuaciones que se consideran llamativas o fuera de los parámetros habituales, de acuerdo con el comportamiento histórico de los registros. Especialmente entre quienes obtuvieron más de 90 puntos. La mayoría eran graduados de universidades extranjeras, con trayectorias académicas históricamente fuera del top 500 en rankings previos.

En base a estos informes y avisos por parte de las autoridades, más de 50 postulantes firmaron una carta dirigida al decano de la Facultad de Medicina de la UBA, Ignacio Brusco, expresando «suma preocupación» y solicitando una investigación formal y transparente sobre la filtración, la organización del examen y la corrección de las pruebas.

La carta dirigida al decano de la UBA menciona, entre las «inconsistencias observadas», que los postulantes podían elegir donde sentarse sin control, «lo que favoreció que algunas personas se sentaran juntas y conversaran entre sí» durante el examen o situaciones contrarias al reglamento de mayor gravedad, como estuvieron circulando desde la publicación de los resultados en grupos de WhatsApp o Telegram, por ejemplo.

«A esto -señalan los denunciantes a propósito de esos mensajes-, se suman versiones cada vez más extendidas sobre la posible filtración del examen previo a su realización, con valores mencionados de entre 2.000 y 3.000 dólares para su compra. También se compartieron testimonios acerca del uso de dispositivos electrónicos durante la prueba y de la entrega de un celular señuelo para ingresar al baño, práctica que violaría gravemente el protocolo del examen.»

Finalmente, las autoridades del Ministerio de Salud decidieron anular los puntajes del examen de residencias médicas para quienes obtuvieron 86 puntos o más y convocarán a una nueva evaluación entre el 4 y el 7 de agosto. Un comité técnico revisará caso por caso, comparando los resultados con el historial académico. Los aspirantes con rendimientos coherentes podrán optar por una instancia oral y quienes no lo superen deberán rendir nuevamente un examen escrito. Además, se iniciarán investigaciones internas y posibles acciones judiciales para esclarecer el fraude.

Este escándalo no solo pone en jaque la transparencia del sistema de residencias médicas sino, también, evidencia la urgencia de fortalecer los mecanismos de control y equidad en el acceso a la formación profesional. Las medidas adoptadas marcarán un precedente clave para recuperar la confianza en un proceso que define el futuro de miles de médicos y, en consecuencia, la calidad del sistema de salud en el país.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Sol Morucci.