Alejandra Oliveras, mejor conocida como «La Locomotora», es un ícono para la comunidad del boxeo femenino sudamericano.
Ganadora de 6 títulos mundiales en 5 categorías diferentes (Súper Gallo, Liviano, Pluma, Súper Ligero, Súper Pluma), se la reconoce por obtener Récord Guinness 2015 como la primera mujer boxeadora en ganar cuatro títulos mundiales en distintos pesos. Además de su disciplina y dedicación al deporte, es una figura clave que inspira motivación y se destaca por su labor social, ayudando a otro a superar sus miedos y dificultades.
La historia de «La Locomotora» es igual de inspiradora que ella. Nacida el 20 de marzo de 1978 en El Carmen, provincia de Jujuy, Argentina, a sus 18 meses de vida, su familia se mudó a Río Cuarto, donde pasó gran parte de su infancia y adolescencia. Desde muy pequeña su vida estuvo marcada por la pobreza y la falta de recursos en un entorno rural, como la dificultad de comer más de una vez al día y la falta de lujos, lo que generó que, a temprana edad, comenzara a trabajar en el campo junto a su familia, cargando bolsas pesadas y aprendiendo el valor del esfuerzo. Al crecer y formar su propia familia, su entorno, marcado por la violencia que ejercía su antigua pareja contra ella, la motivó a buscar un refugio en el cual pudiese escapar del maltrato que sufría, y es de público conocimiento que encontró su escapatoria a través del deporte, específicamente el boxeo, que le ofreció un camino para canalizar su fuerza y energía.
A sus 20 años, con dos hijos que cuidar, la noticia de la salida de prisión Mike Tyson la ayudó como motivación para tomar la decisión de dedicarse profesionalmente al deporte. Sus primeros pasos fueron en su pueblo, donde un exboxeador escuchó su deseo de luchar y la desafió a una pelea, marcando así el inicio de su carrera.
Posteriormente, «La Locomotora» obtuvo su primer título internacional en 2006, que luego fue sustraído de su equipaje durante un viaje a México después de la pelea donde lo ganó. La situación ocurrió en Tijuana, después de que ella venciera a Jackie Nava y se consagrara campeona mundial de peso Súper Gallo del WBC. Este incidente, lejos de desanimarla, la impulsó a seguir conquistando logros.
Con el paso de los años, la boxeadora siguió mostrando una fuerte disciplina y gusto por el boxeo, lo que llevó que la apodaran «Locomotora», reflejando su estilo de pelea y la potencia en sus golpes. Ganó varias peleas por nocaut, mostrando su poderío en el ring.
Su figura trascendió el ámbito deportivo, convirtiéndose en una inspiración para muchos y en una activista social, liderando un grupo solidario con el que realizaba trabajo social en barrios carenciados. En redes sociales, donde es reconocida compartiendo sus experiencias de su vida y llenando sus videos de pura motivación y emoción, nos dejó presenciar el tipo de persona que fue e impulsó a no rendirnos nunca.
«La Locomotora» no solo es un ícono del boxeo, también se ganó el respeto de muchos por su insistencia a «sacar campeones de la vida», generando que su figura sea vista como un ejemplo de perseverancia y fuerza contra los obstáculos que se nos presentan en nuestra vida.
El pasado 14 de julio, Alejandra Oliveras sufrió un accidente cerebrovascular isquémico (ACV), el cual afectó a la motricidad en el hemicuerpo izquierdo, signo claro de afectaciones neurológicas por falta de irrigación en esa zona del cerebro. Aunque los reportes indicaron que estaba clínicamente estable, donde algunos días mostró leves mejorías donde abrió los ojos, respondió a estímulos y comenzó a reducir el uso del respirador artificial, fue inminente el fallecimiento de esta mujer el día 28 de julio, luego de 14 días internada luchando por su vida.
Sin duda, su familia y seguidores quedaron devastados con las noticias. De todas formas, demuestran una fuerza de voluntad y aura positiva, a pesar de las circunstancias, por seguir el ejemplo de esta brillante mujer y «no rendirse nunca». Carteles pegados fuera del hospital, flores y comentarios de apoyo es lo mínimo proveniente que hicieron sus seguidoras y seguidores para despedir a «La Locomotora» Oliveras, quien no solo peleó en el ring, también luchó en la vida, y con cada golpe nos enseñó a no bajar los brazos.
Alejandra Oliveras es un claro ejemplo de que no es solo fue una campeona de boxeo sino que una de la vida, que nos inspira a seguir «peleando», aún cuando todo parece cuesta arriba. Se la recordará como la mejor luchadora, porque su pelea más grande no fue por un título sino por la vida misma.
Artículo elaborado especialmente para puntocero por Sofía Rabenbach.