La plataforma local de streaming Qubit.TV suma novedades a su catálogo.

Jamás llegarán a viejos

Mediante la restauración de imágenes de archivo inéditas y la adhesión de voces y efectos sonoros, Peter Jackson nos lleva, a la par de los soldados, en un verdadero viaje en el tiempo hacia la Primera Guerra Mundial.

Dedicada al abuelo del director (quien peleó en la «Gran Guerra»), «Jamás llegarán a viejos» es una experiencia cinematográfica como pocas: dejando atrás sus días en la Tierra Media, el cineasta ganador del Oscar por «El señor de los anillos» se propuso dar cuenta de lo que significa ser un soldado mediante un documental como nunca antes se había visto. Creado a partir de más de 600 horas de entrevistas a veteranos y otras 100 de material de archivo a colorear, Jackson y su equipo de restauradores dieron vida a un film alejado de cualquier mero recuento histórico de los acontecimientos. Un testimonio inmersivo y cautivador acerca de los horrores de la guerra, que invita a la reflexión y homenajea a sus protagonistas.

El resplandor

Jack Torrance acepta un trabajo de invierno como celador en un inmenso y desolado hotel en las montañas. Lo que en principio parece un inocente viaje en familia, pronto se convierte en una pesadilla imparable.

Numerosos horrores atormentan a la familia Torrance, atrapada en un hotel nevado mientras, con mucho trabajo y poca diversión, papá Jack enloquece aceleradamente: fantasmas, poderes psíquicos, posesiones y sangre, muchísima sangre. El rostro desfigurado por la locura de Jack Nicholson a través de la puerta rajada a hachazos es uno de los muchos momentos icónicos de esta película insoslayable del terror sobrenatural. Sin lugar a dudas, para muchísimo públicos esta es una de las mejores adaptaciones al cine de la literatura de Stephen King, a pesar del desacuerdo del propio escritor, quien alguna vez llamó a la película «un auto lujoso sin motor». No obstante, «El resplandor» probó ser una película de terror imperecedera, que por su potencia visual embriagadora sigue aterrorizando a nuevas generaciones y cosechando fanáticos en todo el mundo.

Ojos bien cerrados

Tras una serie de imprevistos en una fiesta privada, Alice le confiesa a su marido Bill un doloroso secreto que le abrirá las puertas a nuevas experiencias sexuales, deseos, fantasías y un peligro inminente.

Ganadora del Bastone Bianco de la crítica en Venecia, la obra póstuma del gran Stanley Kubrick («El resplandor») -murió pocos días después de haber presentado el corte final a los ejecutivos de Warner- es una exploración brillante de la vida sexual, la real y la imaginaria, de una pareja de la alta sociedad neoyorquina. Y qué pareja: Tom Cruise y Nicole Kidman, las estrellas de Hollywood más populares de la época, quienes firmaron un contrato abierto otorgándole a Kubrick la libertad de filmar durante el tiempo que deseara. Un viaje a las profundidades de un submundo de placeres inconfesables, perversiones, orgías, máscaras e infidelidades, donde se mezclan fantasía y realidad, erotismo y peligro. Porque, como dice el Bill de Cruise, «ningún sueño es solo un sueño».

Buscando a Reynols

Documental sobre Reynols, una banda experimental liderada por un baterista con Síndrome de Down y que tiene más de 100 discos editados en todo el mundo. Pese a ello, son prácticamente desconocidos en su país de origen.

«Me habían atraído y no sabía por qué. Tenían un hermetismo que transmitía algo fuerte. Había una verdad oculta, un interés que no sabía cuál era», dijo Néstor Frenkel («Vida en Marte») al ser preguntado sobre qué lo había motivado a emprender su meticulosa búsqueda -de un año y medio- por la esencia de esa extraña entidad musical llamada Reynols. Con una vastísima filmografía presente en los rincones más disímiles del planeta (en Argentina solo editaron el «No disco», es decir, una caja vacía), la agrupación prueba ser todo un enigma y este notable documental no pretende encontrar las respuestas sino plantear el placer de la duda y lo inexplicable del espíritu que anima a ese objeto musical no identificado del panorama del rock nacional de los años 90′. Estrenado en el BAFICI.

Vida en Marte

«Habría vida en Marte» informan los diarios y noticieros. La primicia irrumpe en la ciudad. Surgen encuestas, notas y hasta una canción. La gente no habla de otra cosa. Dicen que hay vida en Marte… ¿y en la Tierra?

Escrita y dirigida por Néstor Frenkel («El gran simulador»), «Vida en Marte» es una comedia coral, amable y extraterrestre. Protagonizada por un grupo de heterogéneos y encantadores personajes (un locutor que locuta hasta en el baño, un rockero que salta al estrellato por su single «A-marte», una chica que se enamora de un canillita, etcétera), la película sigue sus peculiares rutinas para, dejando de lado al costumbrismo, adentrarse en una lógica mucho más libre: un feliz desfile de criaturas marcianas. En síntesis, una comedia estrambótica, absurda y sin igual.

At Ellen’s Age

Cuando su novio Florian le confiesa que dejó embarazada a su amante, la azafata Ellen sufre un ataque de pánico, pierde su trabajo y decide unirse a un grupo radical de defensores de los derechos de los animales.

Escrita y dirigida por Pia Marais («Layla Fourie»), «At Ellen’s Age» sigue de cerca el derrotero caótico de una mujer de mediana edad en plena crisis existencial. Los acontecimientos más improbables interrumpen lo cotidiano para apuntalar un relato de pulso firme, reforzado por la interpretación impecable de su talentosa protagonista Jeanne Balibar, quien recibió el premio a mejor actriz en la Competencia Oficial Internacional del [13] BAFICI.