Cumplió 26 años, es el mejor jugador del mundo y emblema del Barcelona y la Selección Argentina, pero tuvo que vencer varios obstáculos para ser el futbolista que es hoy, porque cualquiera pensaría que a Lionel Messi las cosas le salieron de taquito, pero no fue todo tan fácil para ese chiquito rosarino que llegó en septiembre de 2000 a Barcelona con su padre.
Messi chico archivoEl deseo de Lio era jugar al fútbol, como todo chico en la Argentina, todos quieren ser futbolistas, pero nadie imaginaba de quién se trataba, de ese nene que hoy es comparado con Diego Maradona, Alfredo Di Stéfano, Pelé o Johan Cruyff, entre otros.
Los primeros pasos los dio en la Navidad de 1990, con tres pirulos, cuando su abuela Celia le regaló una pelota blanca con detalles rojos. Esa misma señora lo inició en el fútbol: lo llevaba de la mano al humilde barrio de FONAVI a jugar para el Club Abanderado Grandoli, pero después de la chocolatada de la tarde. Siempre recuerda cómo ella amasaba los fideos, comía rápido con sus hermanos e iba a jugar a la calle, aunque ellos le dejaban ganar porque si no el pequeño lloraba y, como dijeron  en una entrevista, “armaba quilombo”. A los pocos años, Celia murió y esto fue un golpe para el chico que descollaba con una pelota en Newell’s Old Boys, club al que llegó por gente del club que se acercó a su hermano Rodrigo. Si se preguntaban por qué Messi festeja sus goles y apunta al cielo, ya tienen la respuesta.

lionel messiMessi no crecía y un grupo de médicos le detectaron problemas en su desarrollo óseo, con un tratamiento que costaba unos 1.000 dólares mensuales, cifra que los dirigentes de los clubes argentinos no estaban dispuestos a pagar por un chico de 12 años y que hoy vale miles de millones. Un entrenador de inferiores de Newell’s dijo que iba a hacerse cargo del gasto, pero no lo hizo y, a eso, se sumó que River Plate le pedía que destrabe su situación en el club de Rosario, que en 2001 bloqueó los derechos federativos de Lionel. Quien estaba en la presidencia de “La Lepra” era Eduardo López, uno de los dirigentes más investigados del fútbol argentino, que además era por ese entonces el encargado de relaciones internacionales de AFA. Hasta tuvo que lidiar la FIFA para que se resuelva este conflicto.
El pequeño rosarino llegó a Barcelona por medio de unos representantes argentinos con contactos en el club, que tenían grabadas sus mejores jugadas y hasta jueguitos con naranjas, pero esa misma gente no se hizo presente durante meses, tampoco el Barcelona, y el crack esperaba así junto a su padre en un hotel, pero a la deriva, sin ninguna certeza, con su hermana que no se adaptaba al catalán y que extrañaba Argentina. Tener lejos a la familia fue uno de sus golpes más duros para aquel chiquito que lloraba y solo podía hablar con su madre para decirle cuánto la extrañaba a ella y a su comida casera.

Foto: AFP

Foto: AFP


El responsable de fútbol, Joan Lacueva, le recomendó al secretario técnico Carles Rexach que haga un informe sobre Messi y este no dudó en decir que se trataba de un “niño acojonante” (un chico increíble). En 2001, Javier Pérez Farguell le dijo a Jorge que la gente que había llevado a su hijo a Barcelona pedía una fortuna y que no se podía pagar eso por un chico. El periodista mendocino Roberto Martínez, quien trabajó en varios medios de Catalunya, asegura en su libro «Barçargentinos” que Jorge Messi hizo un pedido de celeridad al club para que resuelva la continuidad de su hijo en la entidad azulgrana y que lo único que quería era un trabajo, un lugar donde vivir con su familia y que Lionel pueda acceder al tratamiento que necesitaba para cumplir el sueño de jugar en Primera División. “Tengo claro que si Leo juega en el Barça fue por la insistencia de Rexach”, dijo Jorge al periodista Martínez.  Cuenta una leyenda que ese mismo dirigente escribió en una servilleta que Messi iba a ser contratado por el Barcelona, aunque Jorge dijo nunca haberla visto.
El debut fue ante el Porto en Portugal, por un amistoso, en noviembre de 2003 y el Barcelona perdió 1 a 0, aunque Leo dejó una buena impresión y, además, fue uno de los futbolistas más jóvenes en ponerse por primera vez la camiseta del Barcelona, con tan solo 16 años. El primer partido oficial lo jugó ante el Espanyol, con victoria por 1 a 0 con un gol de Deco, que dejó la cancha para que el holandés Frank Rikjaard haga entrar a Leo con la 30 en la espalda. “Fueron diez minutos inolvidables, estoy feliz”, dijo en zona mixta un eufórico Messi, que tenía un contrato firmado con el club pero no ser ciudadano europeo y otras documentaciones no le permitían ser comunitario y el cupo de extracomunitarios estaba lleno.
Messi campeon 2005La Federación de España le iba a ofrecer a Messi nacionalizarse, pero José Néstor Pekerman, quien trabajaba para el Leganés de Madrid, avisó a la AFA que el rosarino iba a ser tentado por la Real Federación Española de Fútbol. Entonces, Argentina decidió armar un partido ante Paraguay, que se jugó el 29 de junio de 2004 en cancha de Argentinos Juniors. El entrenador de aquel equipo, Hugo Tocalli, recuerda que aquel 8 a 0 a favor de la Selección “fue armado solo para él, para que debutara con la camiseta celeste y blanca y para que no juegue para otro país”.
Se acercaba el Mundial Sub-20 en Holanda y Jorge Messi hacía todas las tratativas para que Leo tenga pasaporte europeo, pero el joven solo se concentró en jugar al fútbol y fue campeón del mundo y figura de aquella copa del mundo con Francisco “Pancho” Ferraro como DT. Ese equipo le ganó la final a Nigeria con dos tantos de penal del nuevo estandarte de la selección juvenil. El debut en la mayor fue ese mismo año ante Hungría, pero se fue expulsado a los pocos segundos de haber entrado: cuando un rival forcejeaba él contestó con un codazo y sus ojos se llenaron de lágrimas en el vestuario.

El dirigente Txiki Begiristain le pedía al padre de Leo que sea paciente, que estaban haciendo las tratativas para que el joven sea jugador del Barcelona, pero el apuro vino por las ofertas que llegaron del Espanyol y del Inter de Milán, club italiano que le ofrecía todas las comodidades que le hiciera falta, porque Massimo Moratti se moría por tener a Messi en el plantel. Pero el Barcelona lo retuvo y firmó una cláusula de recisión que hoy está en 250 millones de euros. En la Copa Joan Gamper de 2005, Barcelona y Juventus empataron 2 a 2 y Fabio Capello, técnico de la Vecchia Signora, mostró toda su admiración después de un caño que Messi le hizo a Fabio Cannavaro: “»Lo que ha hecho este chico solo se lo he visto a hacer a Maradona con el Nápoles. Es un fenómeno”.

Los años siguientes fueron de éxitos para Messi, que entre 2005 y hasta la actualidad logró seis ligas de España, cinco Supercopas de España y dos Copas del Rey. A nivel internacional ganó tres Champions League, dos veces el Mundial de Clubes y dos Supercopas de Europa.
Su debut en un Mundial con la selección mayor fue en Alemania 2006, en la goleada a Serbia y Montenegro por 6 a 1 con un tanto suyo. Quedará en el recuerdo aquella imagen de Messi que miraba al suelo, en el banco de suplentes, mientras Argentina no podía ganarle a Alemania y perdía en la serie de penales. Quienes lo conocen dicen que suele bajonearse, que si fija la mirada al suelo es mejor no acercarse, y ese fue uno de esos momentos. Al año siguiente jugó una Copa América brillante, con un golazo para recordar a México, de emboquillada a Oswaldo Sánchez, aunque en la final Brasil hizo de las suyas y destrozó al equipo de Alfio Basile por 3 a 0.

Foto: FIFA

Foto: FIFA


Llegaba el Mundial 2010 para Leo, con Maradona como entrenador y unas Eliminatorias sin el rendimiento que el rosarino mostraba en el Barcelona. El periodista Leonardo Faccio cuenta en su libro “Messi” que la familia del crack recibió al periodista Marcelo Sottile en Pretoria, en una casa que alquiló Leo, y le preguntó por qué no hacía goles con la Selección, por lo que Messi respondió: “No era yo, me dolía llegar a mi país y que me dijeran que no siento la camiseta, porque después estaba en Barcelona con el cariño de la gente y las cosas me salían bien”. Los goles no llegaron en Sudáfrica y Argentina se fue eliminada en cuartos de final con una goleada por 4 a 0 propinada por Alemania.
A nivel individual, Messi es quien ha ganado más Balones de Oro consecutivos de todos los tiempos, con cuatro trofeos (2009, 2010, 2011 y 2012) y otras dos ternas que lo colocan como el futbolista con más trofeos para ser consagrado el mejor jugador del mundo.
Foto: FIFA

Foto: FIFA


Messi tendrá un grato recuerdo del 2012 por su récord de 91 goles en un año, por su cuarto Balón de Oro pero, sin dudas, su premio más importante llegó cuando su mujer, Antonella Rocuzzo, dio a luz a Thiago. Lionel dejó de ser ese chico que necesitaba el afecto de la familia, que la tenía lejos, para pasar a formar una. Lejos quedó ese nene que lloraba por la ausencia de su madre y sus hermanos, que se tiraba solo en su casa de Castelldefels a ver el Mediterráneo abrazado de su perro bóxer. Ahora es todo un hombre, un padre de familia.
Me pasó algo muy particular cuando bajé del avión en El Prat, el aeropuerto de Catalunya, cuando la persona que me vendió el boleto de aerobús (un colectivo que te lleva al centro) me dijo: “Eres de Argentina, allá no lo quieren a Messi, ¿cierto?”. Le contesté que eso era antes, que ahora tiene al público en el bolsillo y que él solo es la Selección Argentina. Y en París, en la popular del PSG, un hincha me preguntó: “¿Crees que Messi es mejor que Maradona?”, y mi respuesta fue: “Si gana el Mundial lo puede superar”.
Foto: AP

Foto: AP


Las actuales Eliminatorias tienen a Leo como el líder del equipo que dirige Alejandro Sabella y como el jugador que puede darle el año que viene la Copa del Mundo a Argentina y en la tierra de su clásico rival, Brasil. Messi sabe lo que es superar desafíos y obstáculos y ahora tiene uno fijo, que es ganar el Mundial y así pasar a la eternidad. Feliz cumple Leo, gracias por estos 26 años de magia.