El piloto argentino Sacha Fenestraz pudo cumplir su sueño de escuchar el Himno Nacional en lo más alto del podio tras ganar en la Super Fórmula japonesa.
«Ese no es argentino» fue la frase que marcó la vida del piloto nacido en Francia en 1999, pero que, a los seis meses, se mudó a Córdoba, donde vivió gran parte de su vida. A pesar de identificarse como argentino, Sacha Fenestraz tuvo que usar durante gran parte de su carrera la bandera francesa: el reglamento de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) establece que la nacionalidad bajo la cual se corre no depende solo de la procedencia de la licencia del piloto sino, también, del pasaporte.
Por eso, luego de haber adquirido la documentación necesaria, y al pasar a una categoría que no gestiona la FIA (la Super Fórmula japonesa), Fenestraz pudo finalmente representar al país con el que verdaderamente se siente identificado.
En este marco, la victoria en el Monte Fuji este viernes fue mucho más significativa. El piloto argentino largó desde la pole bajo la torrencial lluvia japonesa, lideró sin inconvenientes y, tras 12 vueltas de carrera (de las 32 previstas), fue declarado vencedor cuando el evento se detuvo por las condiciones climáticas.
De esta manera, se vivió una escena emocionante en el podio: Sacha, en lo más alto, se quebró al escuchar por primera vez el himno más lindo del mundo tras haber ganado. La victoria fue dedicada a su recientemente fallecida abuela.
A partir de las 22:10 horas, Sacha Fenestraz vuelve este sábado a pista para disputar la clasificación de la décima carrera, que se desarrollará a las 3 horas del domingo, sobre 41 vueltas o un tiempo máximo de 75 minutos (lo que ocurra primero).
Artículo elaborado para puntocero por Ignazio Sisca.