Comenzó la segunda fecha de la Copa Mundial y el anfitrión, Brasil, volvió a mostrar dudas en su planteo, en el esquema y en todas sus líneas. El culpable de desnudar estas falencias fue México, una selección que sorprendió gratamente por su inteligencia colectiva y el atrevimiento para jugarle de igual a igual a el candidato de siempre.
A pesar de haber empatado sin goles, sobraron ocasiones de gol y podemos decir que fue un gran partido, vibrante y con actuaciones individuales para tener en cuenta.
A los 24 minutos Héctor Herrera disparó de media distancia y el experimentado arquero local Julio Cesar la sacó por sobre el travesaño, aunque el árbitro turco Cuneyt Cakir no cobró el correspondiente tiro de esquina. Dos minutos después de ese gran remate, Neymar conectó un cabezazo furibundo hacia el rincón derecho de Guillermo Ochoa, que sacó increíblemente la pelota sobre la línea con un manotazo. Con esa jugada, Ochoa comenzaba a perfilarse como la gran figura del partido.
Luego, casi sobre el final de la primera etapa, Thiago Silva la bajó de pecho y le quedó a un jugador brasilero en el área chica para que Ochoa vuelva a lucirse y evite el gol. Apenas iniciado el complemento, Bernard (ingresado por Ramires en Brasil) picó por la banda derecha y tiró un centro que despejaron los defensores aztecas sobre la línea. Y hasta ahí llegaron las intenciones del local. Luego vendría la embestida de la selección de México. A los 57 Herrera volvió a rematar al arco de media distancia, once minutos después Neymar tenía un mano a mano tras bajarla con el pecho y disparar a quemarropa de media vuelta, que nuevamente salvó Ochoa.
Pese a convertir a su portero en figura porque Thiago Silva tuvo una oportunidad más de anotar y Ochoa la salvó debajo del arco, México se mostró muy sólido, le jugó de igual a igual al gran candidato y puso sobre la mesa la realidad actual de la selección de Brasil. Ahora ambos comparten el liderazgo en la clasificación del Grupo A con 4 puntos y definirán su pase a octavos en la tercera jornada.