Gobierno sin respuestas

Este miércoles, el jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni, se presentó en el Congreso para realizar un informe de gestión y responder a las causas de corrupción que lo implican. Lejos de dar explicaciones, sostuvo ante las preguntas de diputados opositores que responderá en la Justicia.

Adorni está bajo investigación por la adquisición de inmuebles por cientos de miles de dólares que no tienen sostén en sus declaraciones juradas. Por ejemplo, algunas de estas compras se produjeron con préstamos de jubiladas que aseguraron desconocer al ministro. Asimismo, para su candidatura legislativa el año pasado, omitió detallar la compra de una propiedad en Indio Cuá y sus correspondientes hipotecas, aunque la normativa lo exige.

Al mismo tiempo, otra de las sospechas que recaen en Adorni están vinculadas a dádivas -consideradas delito en un funcionario público- de una productora audiovisual (de su amigo Marcelo Grandío, con quien hizo viajes personales con vehículos oficiales) que recibió 6 contratos en la TV Pública por un monto total cercano a los 100 millones de pesos. «Los miembros de esta Cámara quieren asemejar gasto privado con gasto público. He afrontado los pagos de todos los viajes que realicé. No se trataron de obsequios de ningún tipo», explicó. Al consultar a Grandío sobre estos, manifestó que Adorni se encargó de abonarlos.

En cuanto a algunas preguntas puntuales en la exposición en el Congreso, el opositor Rodolfo Tailhade inquirió: «Como me dedico a cazar corruptos hace 20 años hay algunas cosas que le quiero preguntar». «¿Usted sabe que su esposa (Betina Angeletti) tiene custodia policial, un auto oficial y tres equipos que cumplen servicio de custodia? ¿Sabe que su esposa usa esta custodia para ir a la manicura, para llevar chicos a la escuela y para ir a La Fernetería?»

Todas estas inquisiciones contaron con el repudio absoluto de la cúpula gubernamental, ya que el presidente Javier Milei junto a su hermana Karina (secretaria de Presidencia) se sentaron en primera fila de uno de los palcos para gritar durante toda la sesión. Detrás de ellos se ubicaron la ministra Sandra Pettovello y su par Luis Caputo, de Capital Humano y Economía, respectivamente. Entre los alaridos de Milei, pudo destacarse la acusación hacia Myriam Bregman, a quien le vociferó «que ustedes mataron a 150 millones de personas». Para referenciar el pobre esbozo gutural del libertario, el régimen de Vladimir Lenin en Rusia cifra aproximadamente 10 millones de muertes, y el nazismo dejó como saldo los crímenes de lesa humanidad en casi 12 millones de pérdida de vidas humanas -entre estos, la mitad fueron judíos-. No tiene sentido profundizar el análisis. Sí es necesario confirmar el apoyo de los Milei hacia Adorni, en lugar de apartarlo de su cargo o llevar adelante algún tipo de reflexión o investigación interna. Incluso, al llegar e irse del recinto, Javier Milei le gritó «corruptos» a los periodistas que cubrían la jornada. Toda una radiografía del presente.

En su informe de gestión, Manuel Adorni aseguró que el actual es el gobierno con mayores transformaciones estructurales en la democracia argentina, aunque «algunos de los resultados todavía no muestran un impacto directo en la vida cotidiana», producto de una «operación golpista». Además, ratificó el rumbo económico y sus resultados «contundentes positivos», que incluyeron menciones a la educación, salud y sistema previsional. Sin datos concretos, que el propio Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) podría desmentir en las publicaciones recientes, el discurso estuvo en consonancia con el vergonzoso argumento de Milei pocas horas atrás, cuando explicó la crisis que atraviesa el empleo y la industria (antes de la cita, hay que imaginar la situación con una fábrica de mermeladas y despidos o suspensión de sus trabajadores) por el creciente consumo de huevos, porque «nadie le pone mermelada a los huevos».

De esta manera, el Gobierno Nacional no brinda respuestas -políticas en su accionar y tampoco lo hace en lo discursivo- a la crisis en la que se encuentra la Argentina, y no se vislumbra un horizonte favorable sin torcer el rumbo que la gestión Milei sostiene a rajatabla.

Finalmente, Adorni aseveró que «ustedes no tienen derecho de pedirle explicaciones judiciales a nadie». «No cometí ningún delito y voy a probarlo en la Justicia, no voy a renunciar, estoy acá dando la cara», concluyó.