«Hamnet»: de la naturaleza a la eternidad

Luego de consagrarse como Mejor Película Dramática en los Golden Globes 2026, «Hamnet» llega a las salas de cine de nuestro país. Dirigida por Chloé Zhao y producida por Steven Spielberg, narra el drama de Agnes y William Shakespeare al atravesar el duelo por la pérdida de su hijo.

Basada en la novela homónima de Maggie O’Farrell, esta transposición literaria nos cuenta primero el encuentro entre dos almas que se aman con intensidad, privilegiando el punto de vista de Agnes por sobre el del dramaturgo: una mujer que nació del bosque, con un conocimiento ancestral y la percepción de una profetisa. Agnes está interpretada por Jessie Buckley y William por Paul Mescal, ambos con representaciones profundas de sentimientos para los que no alcanzan las palabras.

En ese sentido, toda la puesta en escena audiovisual se conjuga para contribuir a esos estados inmersivos del sentir humano en donde dolor y belleza pueden mezclarse y generar una síntesis nueva y única. Donde muerte y amor se pueden sentir de forma extrañamente parecida. Donde lo desgarrador y lo apacible suceden en el mismo momento de forma solo explicable para el campo poético. No es solo una configuración de época que nos traslada a Inglaterra en 1580 sino un escenario compuesto para funcionar de forma expresiva desde los espacios naturales hasta los interiores o los decorados teatrales.

«Pedimos a todas las mujeres del pasado y del presente que sufrieron un gran dolor y una gran pérdida, y a los hombres que reprimieron sus sentimientos y huyeron de sí mismos, que nos guiaran», dijo Chloé Zhao.

De esta manera, «Hamnet» se consolida como un drama que no se vale del golpe bajo, muestra todas sus cartas desde el comienzo y, aún así, el espectador no puede impedir ser sumergido en un viaje por cada estadio de los personajes. Además, huye de la representación arquetípica de Shakespeare, pero narra evocando su poesía todo el tiempo para imaginar a esa mujer, a ese niño y a esa obra fundamental.

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