Hearts, romance escocés en el fútbol moderno

En una liga dominada históricamente por dos «gigantes», el club Heart of Midlothian desafía la lógica del fútbol predecible y se anima a soñar con una hazaña que Escocia no ve desde los años 80.

Un estudio publicado en 2021 por investigadores de la Universidad de Oxford, titulado «Football is becoming more predictable; network analysis of 88 thousand matches in 11 major leagues», concluía que el deporte rey «es cada vez más predecible, los equipos son progresivamente desiguales y la ventaja de local está disminuyendo de manera constante para todas las ligas de la muestra». Dicha afirmación parece haber encontrado esta temporada un inesperado contrincante, en el lugar menos pensado del mapa futbolístico mundial.

Un imperio de dos coronas

Para cualquiera que siga el fútbol internacional, la Scottish Premiership es un territorio gobernado con mano de hierro por dos reyes tan poderosos como incontestables: Celtic y Rangers. Eternos enemigos, protagonistas del clásico escocés conocido como «Old Firm» y dueños absolutos de la historia reciente del torneo.

Ambos clubes acumulan 55 títulos de liga cada uno, mientras que el tercero en discordia aparece a más de 50 campeonatos de distancia, con apenas cuatro consagraciones. Desde 1985, la liga escocesa se reparte exclusivamente entre estos dos colosos.

Sin embargo, en la temporada actual, el fútbol más romántico encontró una rendija en el lugar más inhóspito imaginable: Heart of Midlothian Football Club, desde Edimburgo, se propuso romper el binomio interminable que domina Escocia desde hace cuatro décadas.

Este crecimiento tiene nombre y apellido: Tony Bloom. Reconocido empresario del fútbol británico, dueño e impulsor del Brighton & Hove Albion desde 2009, Bloom adquirió en junio de 2025 el 29% del «Hearts» por 9,86 millones de libras.

Una fórmula conocida

El armado del plantel siguió esa misma lógica. Para la temporada 2025/2026, «Hearts» se reforzó con jugadores jóvenes de ligas periféricas, con proyección y bajo costo: Ageu, mediocampista brasileño de 23 años proveniente del Santa Clara por 2 millones de libras; Jordi Altena, lateral neerlandés de 22 años llegado desde la Eredivisie por 1,2 millones; y Claudio Braga, delantero de 25 años fichado desde Aalesunds FK de Noruega por 520 mil libras, autor de 13 goles en 29 partidos.

A ellos se sumaron nombres de experiencia, como Alexander Schwolow, arquero alemán de 33 años, incorporado libre tras su paso por el Union Berlín; y el capitán Lawrence Shankland, delantero escocés, internacional en la Euro 2024 con la «Tartan Army», actual goleador del equipo con 15 tantos en 26 encuentros.

McInnes, un líder forjado en el caos

Al frente del equipo se encuentra Derek McInnes, exmediocampista con pasado en Rangers, Dundee United y West Bromwich Albion. Justamente, en este último club fue protagonista de uno de los episodios más caóticos del fútbol inglés: la recordada «Batalla de Brammal Lane».

Dicha «guerra» se produjo en un partido por la segunda división de Inglaterra el 16 de marzo de 2002, cuando West Bromwich Albion visitó a Sheffield United en su estadio, Brammal Lane, en búsqueda de sumar para ascender a la Premier League.

A los 9 minutos de partido, el arquero de Sheffield, Simon Tracey, fue expulsado por el árbitro Eddie Wolstenholme por tocar deliberadamente el balón fuera del área, impidiendo al Albion una clara oportunidad de gol, obligando a su entrenador a darle entrada al arquero suplente. Albion se adelantó en la pizarra a los 18′ con un gol de Scott Dobie y McInnes amplió la ventaja a los 62 minutos.

El entrenador de Sheffield United, Neil Warnock, respondió haciendo los dos cambios que le quedaban, en un intento de empatar el partido, sacando a Gus Uhlenbeek y Michael Tonge por Georges Santos y Patrick Suffo. Estos últimos acabarían siendo los protagonistas involuntarios del encuentro, ya que Santos, a poco de ingresar, le cometió una falta «criminal» a Andy Johnson de West Bromwich, en venganza por una fractura de mandíbula que Johnson le había generado cuando todavía jugaba en Nottingham Forest.

Acto seguido, comenzó un tumulto en el que Suffo también terminó expulsado por un cabezazo a McInnes, y dejó al equipo local con 8 jugadores. Poco después, el capitán de Sheffield United, Keith Curle, tuvo la suerte de evitar la expulsión tras parecer haberle lanzado puñetazos a McInnes, al igual que Michael Brown por una falta al mismo jugador, al atropellarlo mientras este se escapaba.

En el minuto 77, «West Brom» sumó su tercer gol cuando Dobie remató su segundo tanto del partido a corta distancia, después de que la defensa del rival no pudiera despejar un saque de esquina. Dos minutos después, Michael Brown se retiró cojeando de Sheffield con una presunta lesión en la ingle, pronto fue seguido por Robert Ullathorne, quien se retiró lesionado a los 82′ con espasmos musculares.

De esta manera, Sheffield United se quedaba con 6 jugadores y sin la posibilidad de realizar más cambios, el encuentro fue oficialmente terminado por el árbitro Wolstenholme en ese momento, ateniéndose a la regla número 3 del fútbol, que estipula que «el partido no comenzará si uno de los equipos tiene menos de siete jugadores», marcando la primera vez en la historia que un juego en el fútbol profesional inglés había sido suspendido mediante la implementación de esta normativa.

¿Qué le falta a «Hearts» para completar la hazaña?

A fecha de publicación de este artículo, «Hearts» se encuentra líder de la Scottish Premiership tras 23 jornadas con 51 puntos, a 4 de su máximo perseguidor, Glasgow Rangers. Ganaron 15 partidos, empataron 6 y perdieron solamente 2 encuentros.

Ahora, la liga escocesa no funciona igual que el resto de torneos, ya que separa su competición en dos fases: una «regular» donde cada uno de los 12 equipos juega 3 veces contra cada rival, hasta completar 33 encuentros. Momento en que la competencia se divide en dos grupos, una Zona A de campeonato y una Zona B por el descenso, donde cada equipo debe completar 5 encuentros más ante los rivales de turno para definir al campeón.

En una entrevista el pasado octubre con el medio británico The Guardian, el director ejecutivo del club, James Anderson, habló sobre la ilusión del club de romper una hegemonía en Escocia que no se quiebra desde que lo hiciese un tal Sir Alex Ferguson con Aberdeen en la década de los 80: «Creo que tenemos grandes oportunidades», dijo Anderson. «Se trata de abordar estructuralmente el futuro del ‘Hearts’. ¡Por Dios! Si un pueblo sueco con menos de 1.500 habitantes puede ganar la liga, ¿por qué nosotros no?», aseguró.

En tiempos donde el fútbol parece cada vez más predecible, Heart of Midlothian se anima a recordarle al mundo que todavía hay lugar para el romance, así sea con sabor a whisky.

Artículo elaborado para puntocero por Germán Mondino.

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