La tarde cayó en Salvador y, con ella, se cerró la fase de clasificación por cuartos de final en esta Copa del Mundo que tiene a Brasil como uno de los mejores aniftriones que jamás se hayan visto.

Con el conocimiento del choque entre Brasil y Alemania y con Argentina a la espera del vencedor de este encuentro, Holanda y Costa Rica salieron a la cancha del Arena Fonte Nova con un sueño que tendría cupo para un solo país. Por eso podemos asegurar que europeos y centroamericanos dejaron todo en el verde y húmedo césped.

Desde un principio quienes quisieron tomar las riendas del partido fueron los de naranja, que abrían una y otra vez el campo pero sin resultados: los ticos no perdían un segundo la concentración y marcaron todo el juego en forma magnífica. A pesar de la defensa, Memphis Depay asistió a los 22′ a Robin Van Persie para que este defina, pero el buen remate encontró al impresionante arquero Keylor Navas y el cancerbero tapó. De todas maneras, el rebote le quedó a Wesley Sneijder, que sacó un remate con el mismo destinatario: Navas.

A los 28′ Costa Rica tuvo un tiro libre que ejecutó Christian Bolaños, la pelota fue hacia el área y el árbitro debió haber cobrado penal. Lo habían agarrado a Celso Borges cuando saltó a conectar el cabezazo. Un minuto después Depay volvió a intentar pero Navas otra vez se lució. Y a los 39′ Sneijder sacó un tiro libre de la manga, remató al arco y era gol si no fuera porque Navas con su estirada se iba convirtiendo en la figura (el término creo que hasta le queda chico) del partido.

El segundo tiempo mantuvo la dinámica, con los ticos peligrosos en cada contragolpe (a medida que pasaba el tiempo el cansancio se cobraba sus víctimas) y Holanda intentando por todos los medios una y otra vez abrir el tanteador. A los 65′ Giancarlo González conectó de cabeza un centro cruzado de Bolaños pero el balón salió desviado. Cuando se moría el tiempo regular, Sneijder volvió a asestar de tiro de libre, pero esta vez el palo fue el que negó el gol holandés. En la última jugada pasó un hecho insólito tanto como milagroso para los ticos: centro rasante y nadie empujó la pelota hacia la red, llegó un jugador naranja para anotar y la Brazuca le pegó a Yeltsin Tejeda, dio en el travesaño y salió desviada.

Con el marcador sin goles se jugaría entonces tiempo extra. Ron Vlaar pudo poner el 1-0 enseguida, pero su cabezazo tuvo destino en las manos de Navas, que sacó abajo de un manotazo. A estas alturas el partido era Arjen Robben y sus compañeros contra Navas y el resto del equipo. Es indescriptible el nivel que mostraron ambos futbolistas en este partido.

Pero no todo era de Holanda, ya que Marcos Ureña pudo cerrar la historia cuando se fue acomodando hacia la derecha frente al área y sacó un tiro a los 117′ que tapó el poco exigido arquero Jasper Cillessen. Dos minutos más tarde nuevamente el poste se hacía insultar por toda una nación, cuando Sneijder se acomodó y sacó un derechazo que hizo sonar el travesaño. Cuando todo estaba sentenciado a definirse a través de penales, el entrenador Louis Van Gaal cambió al portero y puso a Tim Krul.

La definición

El primero en patear fue Borges, que definió abajo al segundo palo. Igualó la serie 1-1 Van Persie con un tiro soberbio. Bryan Ruiz tuvo el grito ahogado cuando Krul detuvo su disparo bajo. Robben se encargó de poner el 2-1 y González volvió a poner parda la cuestión. Sneijder otra vez dejó arriba a Holanda y Bolaños mantuvo viva la ilusión cuando marcó el 3-3. Dirk Kuyt anotó y toda la presión quedó en la figura de Michael Umaña, que no pudo anotar porque Krul desvió su disparo arrojándose a la derecha del defensor que veía desconsolado cómo una más que digna selección de Costa Rica quedaba fuera de la próxima instancia decisiva con un resultado de 3-4 por penales.

El equipo de Holanda, totalmente extenuado y con mucho sufrimiento inesperado, está entre los cuatro mejores y ahora enfrentará a la Argentina, ese mismo país que les impidió lograr la Copa cuando, para el mundo entero, eran los máximos candidatos. Sí, allá por 1978.