Más de la mitad de los estudiantes no tienen certezas sobre su futuro. Además, esta incertidumbre entre los adolescentes encuestados subió 30% en 4 años y supera al promedio mundial.
Los datos, surgidos del informe «¿Cómo imaginan los adolescentes su futuro laboral?» de la organización Argentinos por la Educación, fue elaborado por Guillermina Laguzzi, Juan Bonnin, Martín Nistal y Eugenia Orlicki. «El documento analiza las expectativas laborales de los adolescentes argentinos a partir de las respuestas de los estudiantes de 15 años al cuestionario de las pruebas PISA 2022, que pregunta a los participantes qué tipo de trabajo esperan tener a los 30 años», detalla la entidad.
Asimismo, «contar con un plan vocacional claro en la adolescencia se asocia a mejores trayectorias laborales, según un análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) basado en 19 estudios de ocho países. La evidencia internacional muestra que los estudiantes que expresan un plan de carrera claro en la adolescencia tienen mejores resultados laborales en el futuro», advirtieron.
Al respecto de la situación en Argentina, «el porcentaje de jóvenes de 15 años con incertidumbre sobre su futuro profesional saltó de 22% en 2018 a 52% en 2022: un aumento de 30 puntos porcentuales. En los países de la OCDE, la tendencia es similar, aunque menos pronunciada: la cifra pasó de 25% a 39% en el mismo período. El resto de América Latina muestra tasas de incertidumbre algo más bajas, con excepción de Panamá (67%)», y concluyeron que «un mayor rendimiento escolar podría coincidir con una mejor elaboración de proyectos personales a largo plazo».
Además, «el nivel socioeconómico se presenta como una variable central en la definición del proyecto profesional. En Argentina, el 59% de los jóvenes del quintil más pobre declaran no tener una ocupación definida a futuro, mientras que entre los del quintil más alto la cifra disminuye a 39%». Para comparar este escenario en otros países de la región, «en Perú la diferencia alcanza los 35 puntos y, en el extremo opuesto, Uruguay muestra solo 6 puntos porcentuales de brecha». «En cambio, no hay diferencias de género significativas. Para Argentina, el 48% de las mujeres y el 55% de los varones carecen de respuestas definidas sobre su ocupación futura, una diferencia de 7 puntos porcentuales, que solo es superior en Brasil y Uruguay (8 puntos porcentuales) y no excede los 5 puntos en los otros países analizados».
Si se amplía la mirada y observan los intereses futuros, «en forma concreta, las preferencias muestran un patrón global: entre los 81 países participantes de PISA, las tres respuestas más frecuentes son: profesional de Tecnologías de la Información y la Comunicación (8,7%), deportista (7,4%) e ingeniero (6,6%)». Pero en Argentina, «los perfiles deseados varían según el género. Entre las mujeres predominan médica (11,6%), psicóloga (10,9%) y abogada (9,8%), con el rol docente en cuarto lugar (6,2%). Entre los varones se destacan deportista (11%), ingeniero (8,2%) y profesional TIC (6,6%). Además, el 60% de los estudiantes argentinos se agrupan en solo diez ocupaciones principales, mientras que en el total de 81 países analizados este grupo suma solo el 44%, lo que sugiere una menor diversidad de aspiraciones profesionales en Argentina», detalla el informe, y «61% de los jóvenes argentinos planea ingresar a profesiones científicas e intelectuales, en sintonía con la tendencia regional. El 15% opta por ocupaciones elementales, el 10% se inclina por ser técnico, profesional de nivel medio y otro 10% trabajador de servicios y ventas. Entre los que aspiran a funciones directivas, la dispersión es notoria: en Colombia el interés por cargos de gestión asciende al 14%, pero en Argentina es solo el 5% y en Brasil, Chile, Panamá y Perú menos del 2% expresa esa ambición».
Finalmente, Laguzzi enciende alarmas de cara a los próximos años: «Cuando más de la mitad de los adolescentes argentinos de 15 años no puede imaginar qué trabajo tendrá a los 30, no estamos ante un problema de indecisión individual: estamos ante una señal de alerta sobre cómo la escuela y la sociedad están preparando a las nuevas generaciones para transitar el mundo del trabajo. Esta incertidumbre se concentra en quienes ya parten en desventaja por su nivel socioeconómico o su rendimiento académico». Por su parte, Soledad Giardili, profesora en la Universidad de Edimburgo, expresó que «el dato más inquietante del informe no es solo que el 52% de los adolescentes argentinos no pueda imaginar su futuro laboral sino qué imaginan quienes sí lo hacen. Entre los varones, aparece lo que podríamos llamar ‘ilusión Messi’: querer ser deportista profesional, una aspiración tan visible como improbable». «En contraste, las mujeres que sí proyectan su futuro lo hacen en carreras con una trayectoria formativa definida».
En consonancia, «si más de la mitad de los adolescentes argentinos no da una respuesta clasificable a la pregunta sobre su ocupación futura, ya no se trata de un dato para descartar sino para analizar y tratar de darle sentido». «No es que los jóvenes no puedan responder sobre sus expectativas sino que su visión del futuro es incierta y confusa, especialmente en la población más vulnerable», expresó Bonnin.

Soy comunicador visual y social. Hace más de 30 años descubrí la magia de la radio y, desde entonces, la disfruto como escribir, una stout o el fútbol. Profe de Análisis Crítico de los Medios, Marketing Digital, Medios Digitales y Gestión de Emprendimientos. Empezar de cero es volver a ponerle el máximo de energía y entusiasmo a cada proyecto o desafío.