El pasado jueves se estrenó «El Método Tangalanga», una comedia que homenajea al icónico humorista, conocido como el inventor de las bromas telefónicas, allá por los años 60′. Conversamos con el director Mateo Bendesky, quien nos contó detalles sobre la realización.

Un salto en escala

Mateo antes había dirigido «Los miembros de la familia», una película que se nota que era más pequeña y de nicho, «era más chica en términos de escala y de producción. Diego Dubcovsky, productor de ‘Los miembros de la familia’, es el productor de ‘El Método Tangalanga’ y fue quien me invitó a sumarme a este proyecto y fue una oportunidad increíble para crecer en escala y liderar un proyecto mucho más ambicioso».

Apropiarse de la película

«Fue distinto, porque yo estaba acostumbrado a desarrollar los proyectos. A mí Tangalanga me gustaba, lo había consumido cuando era adolescente, cuando digoje que sí, que aceptaba, a partir de ese momento empezó este proceso de apropiarme de la película, eso fue muy importante para poder ponerle algo de mí a un proyecto que no había nacido de una idea mía. Junto a Nicolás Schujman, coguionista, reescribimos la primera versión de Diego e incorporamos un montón de elementos de ficción que son las cosas que se montan sobre los datos biográficos de Tangalanga.

Ese fue el primer paso de apropiarme e incorporar datos más afines a lo que a mí me gusta, a mi sensibilidad, todo el hacer la película fue otro gran proceso de hacerla mía, hoy siento que es una película que me encanta y que tiene mucho de mí.»

Esto no es una biopic

Algo llamativo de esta película es la determinación por no hacer un relato que replique una vida sino que homenajee un aspecto de la misma. «Había una cuestión con la historia de Tangalanga y es que es un personaje increíble, pero está muy ligado al sonido, es muy poco visual y, por otra parte, la historia de su vida no era igual de interesante que su obra. Entonces, lo que aprovechamos con Nicolás fue montar sobre los puntos que nos parecían más interesantes para una película (que no es la vida), una ficción que inventara una especie de origen mítico a pesar de que el episodio central, que es que el empieza a hacer bromas para un amigo que está internado, es algo que sucedió en la realidad».

Asimismo, «hay elementos biográficos y, en ese sentido, la familia nos acompañó un montón, nos dieron un montón de información, estuvieron súper disponibles y la verdad es que fueron muy generosos con nosotros. De hecho, una de las nietas hace un cameo en la película (es la cantante de la confitería) y la bisnieta también tiene una pequeña participación en una escena (durante la broma en vivo en la clínica)».

La comedia

Teniendo en cuenta que sus tres películas tienen componentes de comedia, pero son distintas entre sí en cuanto a su forma, podemos presumir que el vínculo de Mateo con el humor es bastante más amplio que el género como tal, y sobre esto nos dice: «Tengo una relación con el humor que va por fuera de lo cinematográfico. Para mí es como un elemento muy importante de la vida cotidiana y, supongo, eso se traslada a mi relación con el cine. Mis dos películas anteriores tienen elementos de comedia a pesar de que me acuerdo cuando estábamos financiando ‘Los miembros de la familia’ y yo contaba que se trataba de unos chicos que su madre se suicidó y van a tirar una prótesis al mar, pero es una comedia y me preguntaban cómo, pero la gente después se reía en el cine».

Por otra parte, «siento que en el último tiempo empezó a haber una especie de reivindicación de los géneros. El terror, la comedia, el thriller y el policial siempre fueron el recurso más comercial que tenían los grandes estudios y que a veces permitían ser más ‘formulaicos’ para hacer productos que sacaban y que hacían taquilla, entonces eso quizás hizo que se genere una imagen de género menor».

Finalmente, agrega: «Veo también gente que venía más del mundo del cine de autor intentando mezclar eso con el género y haciendo híbridos entre las dos cosas. En el terror es algo que se vio mucho en el último tiempo, las películas de Ari Aster, Robert Eggers… creo que empieza a haber un lugar para eso, porque también empieza a ver una oferta de películas que exploran, que se corren de la forma más tradicional».

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