El equipo teutón hizo todo lo que había que hacer: ganó, goleó y gustó en el debut del Grupo G. Del otro lado estaba Portugal, un conjunto al que todo le salió mal y desperdició las pocas oportunidades de reivindicarse que tuvo.
El arco se abrió a los 12 minutos, cuando el árbitro Milorad Mazic cobró penal por un agarrón de Joao Pereira que Thomas Müller cambió por gol. Y ese fue todo el tiempo que el seleccionado luso tuvo para plantarse de igual a igual ante Alemania. Los dirigidos por Joachim Loew se mostraban ordenados y con mucha velocidad para atacar y replegar sus líneas, por eso a nadie sorprendió que llegue el segundo gol con un testazo de Mats Hummels tras un tiro de esquina desde la derecha. Luego vendría la irresponsabilidad de Pepe, que increpó a Müller y vio la tarjeta roja para dejar a Portugal con 10 jugadores.
Si hasta el momento Alemania era demasiado para el equipo de Cristiano Ronaldo, con la expulsión del defensor del Real Madrid el partido quedaba sentenciado. Y así fue. Antes de finalizar el primer tiempo, la pelota se enredó entre las piernas de un defensor y Müller se quedó con el balón en el punto penal para rematar y sellar la goleada. El juego se ponía 3-0, los de camiseta blanca estaban intratables y contaban con un jugador más.
El segundo tiempo fue un trámite. Alemania sabía que tenía todo a favor y, por este motivo, cedió terreno y se dedicó a jugar más de contragolpe. Portugal no le encontraba la vuelta, Cristiano Ronaldo tenía un nivel de juego muy por debajo de lo habitual, hasta los lusos se chocaban entre sí (literalmente) y estaba al caer el cuarto tanto, que llegó a los 78′ tras rebote del arquero Rui Patricio que Müller encontró casi por casualidad debajo de los postes. 4-0 para Alemania y debut perfecto en la Copa Mundial. Pésima presentación para Portugal, sin juego colectivo ni ideas. Por algo uno es de los máximos candidatos (sino el principal) a coronarse en Brasil, y por algo su rival de turno dista mucho de ser una de las potencias futbolísticas mundiales.