El atractivo turístico de Cuba es doble: playas y la posibilidad de conocer una sociedad con un sistema ausente en las demás partes del globo. Es lindo intentar ver con ojos propios aquello de lo que tanto se ha dicho y aún se habla. Pero sería aún más interesante un análisis profundo realizado desde los nativos, ya que desde la perspectiva turística es posible caer en el rechazo total del sistema, o por el contrario, enaltecerlo. Y es sabido que resulta fácil adherir a causas que no demandan participación, como la “cháchara deportiva” (el debate sobre el deporte como si fuese parte de “la cosa pública”), la comodidad misma, no hay chances de participar. Todos opinan, todos saben. Y a diferencia de la política, no existe la posibilidad de intervenir realmente. Cuba es atractivo para todos, los argentinos representan una cuota importante de turistas, junto con los ya clásicos visitantes canadienses y los alemanes. Y este año los rusos batieron el récord de visitas.
Dos realidades
Cualquiera que haya visitado la isla percibe que hay algo así como “dos Cubas”. Un doble modelo en funcionamiento que manifiesta un contagio paulatino, una leve transición que está aconteciendo. Una “Cuba for export” (con sus Cayos, hoteles y las playas paradisíacas) y otra realidad cubana, observable en La Habana y otras ciudades como Cienfuegos, Santa Clara, o en toda tierra por fuera de las barreras de los hoteles internacionales. Uno puede observar algo de todo aquello que critican tan fuertemente los detractores de este sistema alternativo. También podrían tomarse los atractivos naturales y el consecuente turismo como fábrica, y la sociedad cubana por otro lado. Pero hablo de “dos Cubas”, porque creo que los sistemas están fundiéndose.
Ni la economía ni la sociedad son impermeables a un sistema turístico que es la principal fuente de ingresos. Hay dos monedas en circulación: el peso cubano y el CUC (Peso Convertible Cubano), donde 25 pesos cubanos es lo mismo que 1 CUC. Grafiquemos aún más el cambio: 0,99422 dólares estadounidenses equivalen a 1 CUC (tasa al día 27 de diciembre de 2012). Lógicamente, los turistas deben manejarse con CUC (en general, no se aceptan dólares ni euros).  Por estas cuestiones del cambio, y por ser la principal actividad, muchos habitantes tienen dos trabajos o intentan rebuscársela para tenerlo. Y el intento siempre se orienta al turismo: vender artesanías, habanos, ron, cambiar dinero, usar bicis como taxis, cocotaxis. Las propinas hacen una gran diferencia en el día a día de un nativo.
El sueldo promedio en 2011 fue de 19 dólares. Es necesario tener en cuenta que existen mercados con precios subsidiados en los cuales compran alimentos en pesos cubanos. Lo que muchos habitantes comentaban es que esa cuota que pueden adquirir no les es suficiente, por lo cual deben comprar a precios sin subsidios en otros mercados, y allí viene la dificultad. Salud y educación son los dos grandes logros del Estado cubano. “El presupuesto estatal respalda las actividades relacionadas con la Educación, Salud y otras necesidades sociales, las cuales representan el 52 por ciento del total de la actividad presupuestada en 2011”, informa AIN, la agencia cubana de noticias.
Los cubanos necesitan cambiar parte de sus pesos a la moneda CUC para acceder a determinados bienes, como los productos de tocador, bienes que no son esencialmente necesarios, y no reciben el subsidio que sí reciben otros productos. Por lo tanto, se dificulta mucho este tipo de accesos. Hay negocios de ropa/zapatos cuyos precios están en CUC. La barrera en cuanto al consumo comienza a ser más económica que política. Un empleado de un hotel me comentó algo bastante ejemplificador: “Yo no quiero irme de la isla, yo solo quiero poder visitar un hotel como este con mi familia”. Varios planteaban esto. De alguna forma, aún permitiéndoles salir y volver, en la mayoría de los casos no pueden acceder a viajar (salvo que les envíen un pasaje).
¿Desde dónde analizar?
El problema que vislumbran es curiosamente característico del capitalismo: la diferencia o la incapacidad de acceder a bienes, viajes, etc. Es una posibilidad, pero no es muy viable. Entonces ¿desde dónde analizar Cuba? ¿Desde aquel que sí accede en nuestras sociedades o desde aquel que habita en una villa, por ejemplo? No es fácil tomar una postura con respecto al sistema cubano porque, más que nunca, está presente desde donde habla cada persona.  Muchos opinan y enaltecen pero no estarían dispuestos a resignar las cosas que tienen, por lo cual la opinión carece de valor.
Quizás sea el contraste lo que genera el sufrimiento y tal vez el turismo haya repercutido negativamente en las comparaciones personales que van entablando los cubanos con otros ciudadanos del mundo. Porque no llegan a ver la realidad de todo el país que representa cada visitante. El turismo ayudó en lo económico, pero como todo, nada está aislado, y fue afectando las bases mismas de la sociedad.
No vivimos en Suiza, por lo tanto, el que se horroriza por ver chicos pidiendo en la calle, es porque en Argentina vive aún más aislado que en el «all inclusive» cubano. Sí, hay escenas tristes de chicos pidiendo. Tampoco es cuestión de negar lo existente por defender un sistema que evidentemente tiene sus fallas y dificultades. Y, de hecho, se encuentra en un proceso de cambio. Pero uno sabe que ese mismo chico tiene educación y salud.  Son chicos que piden, pero con muchísima educación, no están «quemados» por el paco ni delinquen a los 13. No hay drogas ni armas para los civiles. Chicos que están en la calle descalzos y gente «tomando aire» en las veredas, con excelente dentadura y acceso al servicio médico. En fin, salud y educación, dos temas trilladísimos del sistema pero imposible de no mencionar.
La pirámide invertida
Este fenómeno representa una figura a través de la cual explicar el hecho de que las personas con puestos de trabajo tales como mozos o empleadas de limpieza, por estar en contacto con el turismo, tienen mejores sueldos que profesionales como médicos o ingenieros. Tienen mejor nivel de vida aquellos que se encuentran en posición inferior.
Temas no tan mencionados
Una problemática minimizada y altamente notoria es la prostitución. No presente en los Cayos, sino en La Habana y Varadero. Es claro que los hoteles están al tanto del tema, ya que permiten el ingreso de chicas para que “levanten” en los lobbies o están estrictamente atentos a que ningún huésped ingrese con una prostituta al establecimiento. En los boliches, cuando entran hombres extranjeros la oferta es inmensa y vuela hacia ellos. Si se trata de mujeres adultas que toman una elección, es una situación, ahora, el problema sería que se trate de redes.
Insisto, otro gran mérito del sistema es la falta de armas por parte de civiles. La delincuencia es baja, la igualdad es alta, no hay mucho para robar, no hay grandes diferencias ni armas con las cuales salir a robar.
Varias personas no me creyeron que en Argentina, cuando alguien roba drogado, baja la pena. Y la verdad, yo tampoco.