Lo que pudo ser y lo que fue

Tenía que ser el año y no fue, era la gran oportunidad de Los Pumas de aspirar a lo más alto ante el enorme desafío mundialista, pero el deseo quedó trunco y el seleccionado no pudo pasar la primera ronda del Mundial.

Para entender la historia hay que ir por partes: uno de los reclamos del rugby nacional era la posibilidad de competir regularmente en torneos con las potencias de la especialidad. De esta manera, en 2012 Los Pumas ingresaron al Rugby Championship (antes conocido como Tres Naciones) junto con Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica. Además, una franquicia argentina comenzó a disputar uno de las competencias de élite como lo es el Super Rugby.

Si se toma lo realizado en el Mundial 2015 en Inglaterra, donde el equipo que comandó Daniel Hourcade finalizó en la cuarta posición, este nuevo desafío en Japón invitaba a soñar con una actuación similar o mejor que cuatro años atrás.

Este deseo se potenció, en la previa, con la histórica campaña de Jaguares en el Super Rugby, donde finalizó segundo y demostró a lo largo del torneo ser un equipo sólido, con un plan de juego con la defensa como estandarte. Una vez finalizada la participación del equipo de Gonzalo Quesada, llegó el turno de disputar el Rugby Championship, donde la primera cita se dio en cancha de Vélez Sarsfield, nada más ni menos, que frente a los All Blacks.

La mayoría de Jaguares, con refuerzos de jugadores que se desempeñan en el rugby europeo, la Unión Argentina de Rugby (UAR) dispuso el cese parcial de la veda para los players que juegan en el hemisferio norte. De esta manera, se sumaron Nicolás Sánchez, Benjamín Urdapilleta, José Figallo, Facundo Isa, Santiago Cordero y Ramiro Herrera. Sin lugar a dudas, el gran ausente de la convocatoria fue Juan Imhoff, figura en 2015 y con excelente temporada en el rugby francés.

Mario Ledesma, head coach de Los Pumas, remarcó en varias oportunidades que la prioridad en las convocatorias y en la lista definitiva para el Mundial la iban a tener los jugadores de Jaguares (con contrato con la UAR) y, solo en casos extraordinarios o en puestos determinados, entrarían en consideración los «europeos».

Rugby Championship

La primera cita fue el 20 de julio ante All Black en un colmado José Amalfitani y el resultado fue derrota por apenas 4 puntos, 20 a 16. Los Pumas lo pudieron ganar en la última jugada, donde quedó a centímetros del ingoal rival. Un debut que fue alentador, pasó muy cerca la posibilidad de derrotar por primera vez a los hombres de negro.

Una semana más tarde, el rival fue Australia en la ciudad de Brisbane, donde el local se impuso por 16 a 10 con una pálida actuación de Los Pumas. El segundo partido encendió algunas alarmas por el bajo rendimiento de algunos jugadores, donde la mira se posó sobre Nicolás Sánchez… además de problemas en el scrum.

La última fecha fue derrota y paliza ante Sudáfrica. El 46 a 13 final reflejó lo que se vio en cancha: un equipo desorientado, sin un plan de juego determinado y una actuación sin luces en lo colectivo tanto como en lo individual. Springboks se coronó campeón del certamen aquella tarde en la ciudad de Salta.

Las comparaciones son odiosas pero en estos tres partidos se vio muy poco del nivel desplegado por Jaguares en el Super Rugby. Se comenzó a plantear la idea del cansancio acumulado por los jugadores pero, más allá de eso, llamó la atención el pobre nivel de juego, sobre todo en el último encuentro. Ledesma tomó nota de la situación y, en el último test match oficial antes del Mundial, metió diez cambios frente a los Springboks en Pretoria y, pese a la derrota por 6 puntos (24-18), el equipo mostró otra cara aunque sin descollar.

Posteriormente, llegó el momento más difícil: la nómina de jugadores que viajarían a Australia y a Japón para afrontar la copa del mundo. Toda decisión de este tipo abre polémicas en cuanto a los nombres que deben estar y los que quedaron afuera pero, sin lugar a dudas, las ausencias en la lista final de Juan Imhoff, Facundo Isa y Santiago Cordero fueron un error, como fue sorprendente la ausencia de Joaquín Díaz Bonilla (apertura titular de Jaguares) y la aparición del juvenil Lucas Mensa, con solo minutos con la camiseta de Los Pumas.

Treinta y un nombres fueron elegidos por Ledesma, de los cuales 26 fueron de Jaguares, 3 del rugby europeo y 2 de clubes de la URBA. «Siempre hablamos de que iban a jugar los mejores», fue una de las reflexiones del head coach de Los Pumas.

Los elegidos

Pilares: Nahuel Tetaz Chaparro, Mayco Vivas, Santiago Socino, Santiago Medrano (Jaguares) y Juan Figallo (Saracens, Inglaterra).

Hookers: Agustín Creevy, Julián Montoya y Santiago Socino (Jaguares).

Segunda Línea: Guido Petti, Tomás Lavanini y Matías Alemano (Jaguares).

Tercera Línea: Pablo Matera, Tomás Lezana, Javier Ortega Desio, Marcos Kremer, Rodrigo Bruni y Juan Manuel Leguizamón (Jaguares).

Medio Scrum: Tomás Cubelli (Jaguares) y Felipe Ezcurra (Hindú, URBA).

Apertura: Nicolás Sánchez (Stade Francais, Francia) y Benjamín Urdapilleta (Castres, Francia).

Centros: Jerónimo De la Fuente, Matías Orlando, Matías Moroni y Juan Cruz Mallia (Jaguares) y Lucas Mensa (Pucará, URBA).

Wing / Fullback: Ramiro Moyano, Bautista Delguy, Emiliano Boffelli, Joaquín Tuculet y Santiago Carreras (Jaguares).

El plantel viajó a Australia el 30 de agosto, donde comenzó con los trabajos de preparación y superó en un amistoso a Randwick en la ciudad de Sidney. El 10 de septiembre se instalaron en Japón a la espera del debut frente a Francia, en lo que era considerado «el» partido del grupo.

Confusión mundial

El 21 de septiembre en Tokyo fue el debut del seleccionado en el Mundial con derrota 23 a 21 frente a Francia. Tras un primer tiempo para el olvido, donde Los Pumas se fueron al descanso 20 a 3 y pese a la gran levantada en la segunda mitad y con algunos fallos arbitrales polémicos, los errores en los primeros 40 minutos terminaron costando carísimo. Con este resultado, el panorama se empezó a oscurecer.

Una semana más tarde, Los Pumas derrotaron a Tonga por 28 a 12 en Osaka. El seleccionado tenía que enfrentar a Inglaterra para seguir con chances de clasificar a la segunda ronda, un partido muy difícil pero ciertos antecedentes en cuanto a la «garra puma», permitían seguir con esperanzas.

Pero la realidad golpeó muy fuerte al equipo de Mario Ledesma, la ilusión duró apenas veinte minutos, cuando Tomás Lavanini se retiró expulsado por una jugada peligrosa. A partir de ese momento, Argentina colapsó. Mostró su desconcierto, su falta de ideas y de juego, dio la imagen de ser un equipo con la moral por el piso. Inglaterra jugó y ganó bien por 39 a 10.

La despedida fue ante Estados Unidos con victoria por 47 a 17, en el último partido en Los Pumas de Juan Manuel Leguizamón, partícipe del histórico tercer puesto en el Mundial de 2007.

Los Pumas armaron las valijas demasiado temprano si se toma en cuenta la expectativa que había en este plantel. A la hora de hacer un análisis, el seleccionado dejó la imagen de confusión e improvisación, con rendimientos individuales muy por debajo de lo esperado y un sistema táctico en el que Ledesma se apoyó y que nunca apareció.

Es cierto que hay que tratar de olvidar lo sucedido y mejorar, pero también hay que tener presente lo que pasó para que no vuelva a ocurrir. De los errores se aprende siempre y por este camino tendrán que ir para levantar cabeza en el 2020.