Lotus E20, el auto deudor

El 26 de abril, Franco Colapinto realizará una exhibición en la Ciudad de Buenos Aires a bordo del Lotus E20, un auto que, además de ser muy bonito, alberga una de las historias más curiosas de la Fórmula 1.

El 6 de abril se pusieron a la venta las entradas para ver el roadshow de Colapinto, que se realizará principalmente sobre la Avenida Libertador, y no duraron ni media hora. El equipo Alpine -antes Renault, antes Lotus, uno de los gestores del evento- pondrá a disposición el Lotus E20 de 2012 para que el piloto argentino lo pasee por las calles porteñas.

La elección del auto fue festejada por los fierreros. Un motor V8 limitado a 18.000 revoluciones, con un sonido inigualable, un remanente de lo que muchos recuerdan como última época pura de la F1, la era de los seis campeones, en la que Kimi Räikkönen manejó esta «bestia» francesa.

Los estudiosos de la máxima categoría del automovilismo mundial sabrán que aquel año fue bisagra para el piloto finés. Se había retirado del deporte en 2009, pasando por el Campeonato Mundial de Rally y por NASCAR, pero nada lo «llenó» como lo hacía la Fórmula 1. En 2012, Lotus F1 Team gestionó la vuelta del «Iceman» con un contrato particular: el sueldo base era bajo para el estándar del deporte. Sin embargo, se le pagaría un bono de 50.000 dólares por cada punto anotado. Räikkönen sumó 390 puntos.

Lotus subestimó el desempeño de su auto. No esperaban puntos, mucho menos podios y una victoria. La deuda acumulada de 19,5 millones de dólares desembocó en el inevitable quiebre del equipo. El escandinavo, al ver que no le pagarían, optó por no correr las últimas dos carreras de su contrato. Los franceses no pudieron afrontar los pagos y, en 2015, el equipo quebró, cambió de accionistas y vendió su estructura, que pasaría a llamarse Renault. De esta forma, el auto que manejará Colapinto quedó en la historia como el auto deudor.