México se acerca a su hora crucial

El próximo domingo 2 de junio, el electorado mexicano deberá elegir en las urnas a la persona que conducirá los destinos del país en reemplazo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien culmina su sexenio como mandatario y no tiene posibilidad de reelección.

La campaña electoral, signada por interminables atentados políticos contra numerosos candidatos, va llegando a su fin. En un país conocido por su machismo exacerbado, rápidamente surge un primer dato atípico: será una mujer, la primera en la historia de México, la que triunfe y se convierta en jefa de Estado, dado que la oficialista Claudia Sheinbaum tanto como la opositora Xóchitl Gálvez ocupan el primer y el segundo lugar en las encuestas, respectivamente.

Sheinbaum promete continuar el legado de AMLO y, a la vez, imprimirle su propio sello a la gestión del Estado. Descendiente de una familia judía asquenazí originaria de Lituania, la candidata de la coalición Sigamos Haciendo Historia proviene de la militancia estudiantil, y realizó una destacada trayectoria académica enfocada en la relación entre desarrollo sustentable y cambio climático. Alcaldesa de la Ciudad de México entre 2018 y 2023, Sheinbaum aboga por un “feminismo social” que ponga el foco en las mujeres vulnerables del país, alineado con el “humanismo mexicano” que nutrió la experiencia de gobierno de AMLO y el partido Morena (Movimiento de Regeneración Nacional). En ese sentido, hizo hincapié en un modelo que impulse el desarrollo productivo, mediante la creación de parques industriales ubicados en diversas regiones de México y, a la vez, tenga el foco puesto en la redistribución del ingreso, el fortalecimiento de los derechos laborales y la inversión pública.

En una de sus últimas actividades de campaña antes de los comicios, Sheinbaum realizó el pasado domingo un acto en el estado de Chiapas, en el cual prometió reformar el artículo 2 de la Constitución de México para que los pueblos originarios sean sujetos de derecho, en el marco de un reconocimiento institucional de la autonomía de los pueblos y sus formas de organización. La candidata enfatizó en la necesidad de implementar “proyectos que permitan cuidar al medio ambiente, las selvas y reconociendo a los pueblos originarios sobre la decisión de sus territorios, de sus recursos naturales, así como la cultura y sus formas de organización”.

Por su parte, Gálvez es una empresaria y exsenadora que llegó a la política de la mano del expresidente Vicente Fox. Es la candidata del Partido de Acción Nacional (PAN) dentro de la alianza Fuerza y Corazón por México, también integrada por las otras dos fuerzas tradicionales mexicanas: el histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Aunque muestra sensibilidad respecto a ciertos temas de agenda traccionados precisamente por la irrupción de Sheinbaum, como la reivindicación de los derechos de las mujeres, Gálvez representa la apuesta política del poder económico concentrado en su intento por retomar el control del Estado, para dar por finalizada la disruptiva experiencia de gobierno iniciada en 2018 con la llegada de AMLO.

México se debate entre la continuidad de los lineamientos generales del proyecto vigente y un drástico cambio de rumbo. Faltan pocos días para que se abran las urnas y se elija, no solamente a la nueva conducción del Poder Ejecutivo Nacional sino, también, 629 cargos a nivel federal, 19.634 cargos locales dentro de cada Estado, y las gobernaciones de los Estados de Chiapas, Guanajuato, Ciudad de México, Morelos, Jalisco, Puebla, Veracruz, Tabasco y Yucatán.