«El peso del talento» es una película estrenada en el momento adecuado, perfecta por retratar en clave de auto parodia una vida posible del actor Nicolas Cage. Que se estrene esta mirada introspectiva, en el punto de reivindicación de su carrera y de su figura, no hace más que convertir a este film en un evento de celebración. El “reírse de sí mismo” requiere de autoconciencia, pero también de una distancia temporal necesaria para la reflexión y el ejercicio de decantar, en especial de aquellos sucesos más dramáticos, los cuales podrían resignificarse como cómicos.

Es así que la segunda película de Tom Gormican, cuyo único antecedente era “La novia de mis amigos” (2014), se presenta como una comedia de acción en la que Nicolas Cage no hace de sí mismo, en realidad hace de una versión posible de sí mismo. En la ligera variación, que diferencia la construcción de ese personaje levemente distante de una interpretación sin interpretación, está el punto neurálgico de Nicolas haciendo de «Nick».

En la presentación ya se nos introduce el tono de la historia y el nivel que puede alcanzar Cage para crear a su «Nick». Tras un encuentro con un director, quien puede darle un próximo papel “serio”, su vida actoral parece reencauzarse, aunque sus finanzas y las relaciones con su hija adolescente y con su expareja pendan de un hilo. Ese hielo delgado personal se quiebra cuando el papel que anhelaba lo obtiene otro actor, allí todo se desmorona y la única opción para resolver sus problemas de dinero es aceptar una “presencia” en el cumpleaños de un multimillonario español, Javi (el enorme Pedro Pascal) en la paradisiaca Mallorca.

Sus planes iníciales no son complacer a este fanático que pagó la suma de un millón de dólares para llevar a la estrella a su casa, más bien la idea es echarse en una reposera a beber hasta caer desmayado. Javi, además de contar con Cage para su cumpleaños, pretende que el actor protagonice un guion escrito por él y es así que lo convence de improvisar situaciones dramáticas inventadas. En una de ellas, la acción termina en un salto por un risco, en el que se recrea (sin decirlo por diálogos, ¡gracias!) esa acrobacia del escape de la cárcel de “Contracara” (1997). Las referencias a las películas de Cage van desde “El guardaespaldas y la primera dama” (1994) hasta “The Croods 2”, pasando por algunas más recientes como “Mandy” (2018), quizás el sumun sea cuando Javi le muestra una estatua de Castor Troy con las armas metalizadas. En la amistad entre ambos, que se moldea casi a la fuerza, hay una subtrama de acción que funciona como correlato y es el del secuestro de una hija de un importante candidato a la presidencia de Catalunya. La CIA, que sigue el caso de cerca con un operativo encubierto, involucrará a «Nick» para que recabe información.

La parodia de un actor que se interpreta a sí mismo no es nueva, tampoco lo es aquel que se encuentra en el descenso de su carrera y decide hacer de esa actualidad un camino de redescubrimiento. Sucedió con “JCVD” (2008), allí Jean-Claude Van Damme era «JCVD» atrapado en un asalto con toma de rehenes, que le permitía reflexionar sobre su vida y su caída al ocaso del “directo al vídeo”. Sin la vuelta que ya pegó Cage, Van Damme se permitía reírse desde el fondo del pozo sin saber si existiría mucho más de él en el mundo del cine.

“El peso del talento” nunca descuida la historia porque no la deja descansar en la relación de «Nick» y Javi (la cual es hermosa por la tierna composición de Pascal), ni tampoco se apoya en un torbellino de citas a la vida de la estrella. La idea principal de la película es la de un actor que tiene que resolver un conflicto de la vida real para poder reacomodar su carrera, un concepto que aparece en “Doble de cuerpo” (1982) de Brian De Palma, por supuesto en una construcción truculenta y gore con casi nada de humor.

La libertad de Cage para ridiculizarse también salpica a su vida personal, por ejemplo, a sus conocidas compras extravagantes y a otros gastos fastuosos. Articulada a todas las cualidades enumeradas está la capacidad de Gormican para dirigir escenas de acción, en una escala que no eclipsan el principal atractivo de “El peso del talento”: Nicolas Cage como «Nick» Cage.

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