Otra vez, la U de Chile

La violencia volvió a teñir al fútbol chileno y, una vez más, el foco quedó puesto sobre el entorno de Universidad de Chile.

En la previa del Superclásico ante Colo-Colo, una caravana de hinchas «Albos» que se dirigía al Estadio Monumental fue interceptada en la comuna de Pudahuel por presuntos barristas identificados con «la U». Lo que comenzó como un cruce terminó en una balacera. Un simpatizante de Colo-Colo recibió un disparo, fue trasladado de urgencia a un centro asistencial y falleció horas más tarde producto de la gravedad de la herida. Además, un adolescente resultó herido y quedó fuera de peligro.

Tras el ataque, Carabineros de Chile desplegó un operativo en la zona, realizó peritajes y detuvo a dos personas, mientras la Fiscalía inició la investigación para esclarecer responsabilidades. El partido se jugó igualmente, pero el resultado quedó completamente opacado por la tragedia.

El episodio se suma a una serie de antecedentes que involucran a la barra azul en distintos hechos violentos. En 2025, durante un cruce internacional frente a Independiente, se registraron incidentes graves y hasta enfrentamientos con la policía que derivaron en detenidos y sanciones. También hubo disturbios en clásicos ante Colo-Colo y en encuentros frente a Universidad Católica, con lanzamiento de objetos, invasiones parciales y choques con fuerzas de seguridad. Incluso se reportaron disputas internas entre facciones de la propia barra en las afueras del estadio.

Los antecedentes no se limitan exclusivamente al fútbol masculino. En otras disciplinas vinculadas al club, como el básquet y el fútbol femenino, también se registraron episodios de desórdenes protagonizados por grupos identificados con la barra, aunque de menor magnitud.

Otra vez, Universidad de Chile queda asociada a un hecho de violencia que trasciende lo deportivo y reabre el debate sobre el rol de las barras, la seguridad y las responsabilidades de los clubes y del Estado en la prevención de tragedias.

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