Rencores perros

En el marco del 40° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se presentó la película uruguayo-argentina «Perros», dirigida por Gerardo Minutti y protagonizada por Néstor Guzzini y María Elena Pérez. Formó parte de la Competencia Latinoamericana de Largometrajes y tendrá su estreno comercial el próximo 20 de noviembre en nuestro país.

La premisa es sencilla: los Pernas viven al lado de los Saldaña. Los primeros se van de vacaciones a Punta del Este, mientras los segundos se quedan y de favor les cuidan el perro y la casa. Pero, poco a poco, se ven tentados a abusar de su improvisado rol de caseros y entrometerse en lo que no deben. Los vecinos viven mejor, tienen mejores muebles y hasta un aire acondicionado, pequeños lujos que quizás pueden aprovechar en su ausencia, total… ¿quién se va a enterar?

Pero nadie cuenta con que el perrito veterano se pierda y despierte entre ellos una tensión creciente y peligrosa. Las mentiras, la envidia y los secretos son contados al principio con la gracia de una comedia algo costumbrista para luego desarrollarse con el nervio a flor de piel.

Gerardo Minutti pinta un segmento social complejo, un barrio de clases medias -así en plural, porque convive el que se desloma con el que le sobra y también con el que le sobra un poco más- en donde la mirada aspiracional genera «pequeñas miserias humanas», como las llama el director.

El resultado delata un tiempo minucioso de trabajo para observar y reproducir este mundo que en su particularidad logra contener elementos universales y reconocibles desde cualquier punto del mapa. Es sencillo detenerse unos segundos a pensar y encontrarle a «Perros» algunas películas primas como podrían ser «Los dueños» acá, o «Parasite» en Corea del Sur, cada una con exploraciones propias.

Pero esto no termina acá, porque «Perros», además, logra construir una impronta fuerte, con personajes únicos y queribles -acá no se habló del maravilloso papel de Roberto Suárez, pero lo verás con tus propios ojos-, mascotas únicas y queribles y proyecta un imaginario interminable que se extiende más allá de sí misma sobre ese barrio y esos veranos.