A lo largo de la historia, no son tantas las personas que logran convertir su obra en expresiones adjetivas para precisar una descripción. Franz Kafka es uno de estos selectos nombres, un autor que tiene una proporción de 1 a 10 millones en relación a la cantidad de palabras que escribió y las que escribieron sobre él, tal como se describe en «Franz», la nueva película de la multipremiada realizadora Agnieszka Holland presentada en la Sección Autoras del 40° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
La película hace un recorrido del escritor bohemio (interpretado por Idan Weiss, de asombroso parecido físico) desde su infancia hasta su muerte, por supuesto, en tono kafkiano… una combinación entre realidad y fantasía que resulta tan angustiante como absurda. Esto último, por ejemplo, puede reflejarse en una actualidad en la que todo se convierte en un producto, en entretenimiento, y Franz Kafka no está exento. De todas formas, la complejidad de la representación en «Franz» combina su relación familiar, especialmente con su padre Hermann (Peter Kurth), y sus amoríos y amores en partes iguales, entre ellas Felice Bauer y Milena Jesenska (Carol Schuler y Jenovéfa Boková, respectivamente).
Asimismo, el film nos sumerge en sus paranoias, fervientes creencias ideológicas y religiosas, su autopercepción física y los cuestionamientos morales, que lo llevaban en más de una ocasión a estar en conflicto consigo mismo y los demás. Siempre acompañado de su hermana Ottla (Katharina Stark), también conoceremos cómo afrontó sus últimos años y la lucha contra la enfermedad que se llevó su vida en Viena, a sus 40 años. «Era un hombre y un artista con una conciencia tan escrupulosa que se mantenía alerta aún donde los demás, los sordos, ya se sentían seguros», publicó un diario checo como obituario, firmado por Milena.
Así, «Franz» realiza un recorrido vertiginoso en las más de dos horas de película por un personaje que cambió la literatura universal, que hasta el presente despierta debates acerca de su obra. Franz Kafka fue un genio sin tratamientos, un artista sin ataduras, que le trajo a su persona sufrimiento en idénticas proporciones como su legado literario, incluso, cuando su deseo fue que al morir se perdiesen en el fuego todas sus palabras.
Soy comunicador visual y social. Hace casi 30 años descubrí la magia de la radio y, desde entonces, la disfruto tanto como escribir, como una simple charla, un buen vino o el fútbol. Profe de Análisis Crítico de los Medios y de Marketing Digital. Empezar de cero es volver a ponerle el máximo de energía y entusiasmo a cada proyecto o desafío.