El conjunto de Marcelo Gallardo venció por 2 a 0 a Guaraní de Paraguay en el partido de ida correspondiente a la semifinal de la Copa Libertadores. La próxima semana se jugará la revancha en Asunción.

Si bien el panorama era alentador de cara al partido de local en el Estadio “Monumental” porque en el historial entre ambos conjuntos el Millonario había triunfado las 4 veces que jugó ante el equipo del país vecino, la noche comenzó con una noticia que sorprendió a propios extraños. Sucedió que el “Payaso” Pablo Aimar escribió una carta de despedida hacia sus compañeros y que decidió entregarla a horas del partido. El mismo reconoció no “estar a la altura” de las condiciones que necesita para jugar y, luego de que el cuerpo técnico lo diera de baja de la lista oficial de jugadores que disputa la actual Copa, tomó la decisión de despedirse del fútbol y hasta el momento esta situación parece irreversible. Aún ante este triste episodio, el equipo titular salió a la cancha con una mentalidad ganadora y logró dar un gran paso que invita a soñar a todos los hinchas con volver a hacer nuevamente historia.

En el primer período al equipo local le costó generar un juego claro que desencadene en situaciones de peligro ante el arco de Alfredo Aguilar, pero aún así y con insistentes desbordes sobre el sector derecho, tuvo una situación demasiado clara para abrir el marcador. Luego de un centro de Rodrigo Mora, el referente de área Lucas Alario ganó bien la posición y cabeceó, pero se encontró con la respuesta del arquero paraguayo que, inmediatamente, propinó un rebote que le quedó servido a Carlos Sánchez que al entrar al área chica en soledad, intentó cruzar la pelota con un cabezazo que increíblemente se fue besando el palo derecho. El juego no fue para nada vistoso, ya que el Aurinegro se replegó bien atrás y luego de esa jugada no pasó ninguna zozobra en la defensa, de hecho, siempre intentaba salir de contra pero se topó con la solidez de Jonatan Maidana y Ramiro Funes Mori que cortaron cada avance cuando quedaban mano a mano con Federico Santander.

Ya en el segundo período, el cambio que introdujo Gallardo en el entretiempo para buscar desequilibrio y rapidez con Gonzalo Martínez por “Lucho” González fue clave para comenzar a buscar la llave del triunfo. Tal fue así que River comenzó a dominar el partido con más claridad y arrinconó de a poco al equipo visitante. A los 10 minutos, tras un córner del “Pity” Martínez, Alario bajó la pelota y Gabriel Mercado definió con pierna derecha y estampó el 1 a 0. El gol tempranero le otorgó la tranquilidad necesaria al equipo que siguió buscando y presionando para ampliar la ventaja que, finalmente, consiguió en el minuto 27 tras un pase quirúrgico de Matías Kranevitter para Alario, que aguantó la pelota y asistió a Rodrigo Mora que definió de una manera extraordinaria y la picó por encima del golero visitante para el delirio total de las 60.000 almas que colmaron las tribunas.

El conjunto de Núñez fue en busca de más y tuvo un mano a mano de Leonardo Ponzio pero no lo pudo conseguir y lo único que terminó por lamentar en la fría noche del martes fue que, precisamente, el volante central haya llegado al límite de amonestaciones y se pierda el partido de vuelta. Igualmente, la ventaja de dos goles y el arco sin vulnerar fue un saldo más que positivo, que deja un semblante de ilusión y que permite soñar a jugadores, cuerpo técnico e hinchas con que puede llegar a la final luego de 19 largos años.

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