La salud mental en las personas mayores es un tema que, muchas veces, queda invisibilizado, a pesar de su enorme importancia. Con el aumento de la expectativa de vida, cada vez hay más adultos mayores y garantizar su bienestar emocional es tan fundamental como cuidar su salud física.
En esta etapa de la vida, las personas atraviesan cambios significativos, ya sea la jubilación, la pérdida de seres queridos, el alejamiento en actividades sociales y, en muchos casos, el deterioro físico. Estas situaciones pueden generar sentimientos de soledad, tristeza o inutilidad que, si no son atendidos, pueden derivar en problemas más serios como la depresión o la ansiedad.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos mentales en adultos mayores son frecuentes, pero muchas veces están subdiagnosticados y no reciben el tratamiento adecuado. Esto sucede, en parte, porque existe la creencia errónea de que sentirse triste o aislado es un estado normal en la vejez.
El acompañamiento familiar y social cumple un rol clave, mientras que la presencia de vínculos afectivos, la escucha activa y la inclusión en actividades cotidianas ayudan a mejorar la autoestima y a prevenir el aislamiento. Además, fomentar espacios donde la participación sea fundamental, como talleres, actividades recreativas o grupos comunitarios, estas ayudan a mantener la mente pensante y fortalecer el sentido de pertenencia.
La próxima vez que encuentres seres queridos cercanos a la vejez, incluíte en sus vidas y tomá en serio sus pensamientos. Al ser terceros, nunca se sabe la difícil situación que pueden estar pasando.
Hablar de salud mental en personas mayores es hablar de calidad de vida. Reconocer sus emociones, respetar sus tiempos y acompañarlos mejora su bienestar, y construye una sociedad más empática e inclusiva, generando que pueden vivir sin privaciones y con las mismas oportunidades que el resto de la población.