Cierto es que el Universo Cinematográfico Marvel (UCM) demostró su desgaste a la hora de generar nuevos contenidos desde hace ya unos siete años, tal como viene sucediendo con casi todos los superhéroes de la franquicia.
La falta de estructuras narrativas ingeniosas y creativas terminan redundando negativamente en un ciclo sin fin de reiteraciones y falta de coherencia a la hora de justificar tramas ya desgastadas y vistas hasta el hartazgo.
También está claro que este film, al igual que muchos otros, fue concebido al calor del contrato que determina que cada 5 años, aproximadamente, hay que exprimir una nueva experiencia de la saga.
Quien esto escribe nota, asimismo, que parecería ser que hay que estar del lado de la mayoría de la crítica, despojándose de formulaciones lógicas y sensatas que permitan reflexionar sobre el hecho creativo. En mi caso no adhiero a este nuevo producto solo hecho para satisfacer al fandom y a las exigencias del mercado.
Pese a ello, la empatía de Tom Holland con su público y con el personaje es total. Pero es insuficiente a la hora de calificar a una película con puntuaciones satisfactorias.
Lo que se observa, claramente, es una ausencia total de un guion que permita elaborar y desarrollar secuencias con una lógica de contenido y que, a la vez, permitan el disfrute con el cine de aventuras.
Tal vez haya llegado la hora de generar nuevos superhéroes que rompan con el conformismo clásico del «más de lo mismo». Tal vez haya que renovar a los equipos de guionistas del film.