Llegamos al final de la temporada regular, en la que las franquicias más necesitadas dejaron en evidencia que no hay invencibles. Portland y Phoenix fueron los destacados, en una demostración que son de los más temibles de los equipos emergentes pensando en el futuro inmediato. Los favoritos, salvo Toronto, dejaron correr los días para encenderse en lo que vendrá: los playoffs.

Lo que parecía impensado hace unos meses llegó a su fin, terminó la temporada regular 2019-20 de la NBA en el marco de una organización atípica en un complejo magnánimo en Orlando, donde se disputaron todos los juegos. Por el lado de la Conferencia Este, el panorama se encontraba bastante allanado en cuanto a los clasificados para los playoffs, más allá de la presencia de Washington Wizards con bajas probabilidades de forzar un play-in, además de llegar diezmado a la “burbuja” por las ausencias de John Wall y Bradley Beal.

Mucho más apasionante se presentaba la definición en la Conferencia Oeste, que llevó a Orlando un puñado de equipos con chances de disputarle el octavo puesto a Memphis Grizzlies. El más cercano de los competidores por ese ansiado puesto, Portland Trailblazers, llegó a esta instancia con todo su plantel en optimas condiciones (cierto es que se rumorea sobre una lesión vertebral de CJ McCollum, aunque no fue confirmada) y es por eso que la amenaza para los Grizzlies venía del noroeste. El primer partido fue, precisamente, un enfrentamiento entre ambos y que ganó Portland. El derrotero de Grizzlies fue errático, con tan solo dos victorias y seis derrotas, mientras que el de su perseguidor fue al revés: seis victorias y dos derrotas (una de ellas electrizante frente a Los Angeles Clippers). Sin embargo, gracias al récord obtenido antes de esta serie de partidos, a los Grizzlies le alcanzó para jugar el play-in frente a Portland en la búsqueda por el ansiado ticket a los playoffs.

¿Qué es el play-in?

Es una serie de dos partidos que disputan los clasificados en el octavo y noveno puesto, solo cuando la diferencia entre ambos en la tabla de posiciones no es más de cuatro partidos entre uno y otro. Recordemos que en la NBA las mismas se determinan por la diferencia entre partidos ganados y perdidos. En el caso de Portland y Memphis, el récord fue de 35-39 y 34-39, respectivamente. Este tipo de definición es muy similar a la de la “promoción” en el fútbol pero con un fin positivo: el que pierde simplemente se va a casa y no desciende de categoría y el que gana obtiene el premio de jugar los playoffs. Fue la primera vez que se disputó esta modalidad. La ventaja del que termina octavo es que tan solo precisa ganar un partido para quedarse con la serie, mientras que el noveno está obligado a ganar ambos juegos. En una definición infartante, Portland se llevó el encuentro sobre el final, nuevamente con una actuación descomunal del cuarteto Lillard, McCollum, Nurkic y Anthony. Entre los cuatros convirtieron 103 puntos de los 126. Portland enfrentará al mejor de la conferencia, Los Angeles Lakers, en una serie que lejos estará de ser sencilla para el conjunto californiano.

Si quitamos del cuadro a Lakers, Clippers y Denver, el resto de los clasificados del Oeste quedaron empatados en el récord de 44-28. Houston, Oklahoma y Utah se ubicaron en el puesto cuarto, quinto y sexto, respectivamente, por lo que presenta un pronóstico incierto en las series que involucran a estas franquicias, más aún si sumamos la variable de la inexistencia de la localía, ya que todos los juegos se disputarán en las mismas canchas, tan solo con los cambios de logos y de “hinchada virtual”. Habrá cierta paridad en favor de los más débiles por la ausencia de público. Lo que quedó demostrado en la irregularidad de los equipos más fuertes, por ejemplo Lakers tan solo ganó tres partidos y desnudó algunas falencias en varios de sus encuentros, incluso contra equipos muy inferiores en los papeles. No todas fueron negativas para el equipo angelino, LeBron James por primera vez en 17 temporadas terminó como el máximo asistidor de la liga, un logro más para el rey. En el cuadro del Oeste, los enfrentamientos quedaron de la siguiente manera: Los Angeles Lakers frente a Portland Trailblazers, Los Angeles Clippers contra Dallas Mavericks, Denver Nuggets versus Utah Jazz y Houston Rockets ante Oklahoma City Thunders.

El Este ofrece un panorama más polarizado, tanto Milwaukee Bucks como Toronto Raptors (el actual campeón) no tuvieron demasiados problemas para superar los 50 partidos ganados en la temporada, y dejaron muy lejos de esta marca a rivales muy duros como Boston Celtics y los sorprendentes Indiana Pacers y Miami Heat. Algo decepcionante fue la última recta de Philadelphia 76ers, que dejó a la franquicia en el sexto puesto. Para completar, llegaron Brooklyn Nets (sin Irving ni Durant, ausente toda la temporada) y en el último lugar el “local” Orlando Magic. En este mini torneo de ocho partidos tan solo Toronto se mantuvo estoico y ganó siete de los encuentros, los demás se mostraron irregulares tanto en resultados como en juego. En el cuadro del Este, los enfrentamientos quedaron de la siguiente manera: Milwaukee Bucks ante Orlando Magic, Toronto Raptors versus Brooklyn Nets, Boston Celtics frente a Philadelphia 76ers e Indiana Pacers contra Miami Heat. Las dos primeras series estarían definidas, en teoría, pero las otras dos se presentan más cerradas con pronóstico incierto.

El premio a mejor jugador de estos ocho juegos fue para el base de Portland, Damian Lillard, el jugador del momento (aunque de trayectoria ya establecida en la liga) que marcó 51, 61 y 42 puntos de manera consecutiva y se transformó en el único jugador -junto a la leyenda Wilt Chamberlain- con más partidos de 50 puntos o más en una misma temporada. El partido de los 51 puntos, frente a los 76ers, fue inmediatamente después de haber errado dos tiros libres fundamentales en la derrota ante los Clippers, a la que se le sumaron los dichos de Patrick Berveley, que atacó al base. Como diría Michael Jordan: “Esto se volvió personal”. Desde entonces, Lillard mejoró su juego con cada partido para finalizar la temporada con un promedio de 30 puntos, su mejor año en la NBA. El “campeón moral” de este torneo corto en Orlando fue Phoenix Suns, el único equipo que ganó los ocho partidos, sin embargo, no le alcanzó para llegar al ansiado play-in. De la mano del joven Devin Booker, el equipo de Arizona se presenta como un serio candidato para las temporadas que vienen, siempre que mantengan a los jugadores veteranos y a sus jóvenes promesas por igual.

Desde el martes se encienden los motores de la adrenalina en la NBA, se jugaran los playoffs para determinar qué equipo se lleva el anillo de la temporada. Los partidos podrán verse por ESPN, NBA TV o por la plataforma NBA League Pass. Se vienen dos meses del mejor básquet del mundo en su máxima aceleración.